Bacha Bazi, la depravada costumbre afgana que el resto del mundo tiene que aceptar

Cuando estudiaba filosofía recuerdo haber visto que el propósito de algunos de los exponentes más sobresalientes de esta rama del conocimiento, en especial de Sócrates, fue lograr establecer verdades universales que sirvieran de guía para la humanidad, en contraposición del oportunismo y egoísmo enarbolado por los sofistas, quienes aseguraban que todo en la vida es relativo, lo que podía llegar a validar comportamientos altamente nocivos, crueles e injustos.

Y es precisamente esta mentalidad relativista, la que permite que una atrocidad, una perversidad como la que pasa en Afganistán sea defendida y aceptada por ser parte de su “cultura”. Jamás ninguna expresión cultural debería estar por encima del derecho a la vida y a la integridad de una persona, mucho menos de un niño o un ser indefenso.

Un niño explotado sexualmente aquí o en el último rincón del mundo, es una víctima, no me digan que esos niños lo disfrutan, no me digan que hace parte de una tradición milenaria, pregúntenle a esos seres si están bien con lo que les están haciendo y seguro, en cualquier época y en cualquier lugar, la respuesta será no.

“Bacha Bazi” (jugar con niños) es el termino dado para referirse a una serie de fiestas y reuniones a las que asisten policías, militares, políticos y empresarios y en las cuales se compran niños y adolescentes para ser utilizados sexualmente, bien sea de forma individual o en orgías.

A veces obligados, a veces de forma voluntaria impulsados por el hambre, los niños se maquillan y se visten de mujer, para luego ser llevados ante un grupo grande de hombres que los utiliza como les place para saciar sus más bajos instintos y sus dañadas mentes.



Desde tiempos inmemoriales en Afganistán y otros países de medio oriente, niños en estado de extrema pobreza son secuestrados o incluso vendidos por sus propios familiares para ser utilizados como esclavos sexuales y no estoy diciendo que en el resto del mundo esto no pase, tristemente sucede en todas partes, cada minuto, pero en este caso lo infame es que las autoridades hacen de la vista gorda por tratarse de una costumbre muy arraigada dentro de su sociedad.

Pese a que esta práctica es ilegal bajo la ley afgana, siendo «en contra de la ley sharia y el código civil», es bien conocido que poco se hace para evitar que siga llevándose a cabo, en gran parte porque son hombres muy poderosos los que suelen verse involucrados en ella.

Gracias a un documental que fue publicado en Estados Unidos, el “Bacha Bazi” se visibilizó mundialmente sin tener a la hora de la verdad muchas repercusiones sustanciales en su abolición, ya que el mundo occidental siente que eso sucede en una latitud muy lejana y que no les atañe a su realidad por lo cual más allá de manifestar de manera tibia su repudio, no están obligados a hacer más que eso. Además las ONGs se ven impedidas de intervenir por tratarse de un problema interno.

Aún en nuestros días, los niños utilizados de esta manera son símbolo de ostentación entre las cúpulas más ricas y poderosas del país.

¿Hasta cuando un niño deberá sufrir estos horrores?, ¿hasta cuando el mundo hará la vista gorda y seguirá permitiendo que tal barbarie ocurra?

Comparte, debemos unirnos para rechazar lo que ocurre en medio oriente, no seamos cómplices, actuemos!