Cuando Sus Padres Se Reunieron Para Decirle Adiós Su Cuerpo Hizo Algo Impresionante

Existe un gran debate sobre las cosas inusuales que suceden y para las cuales no hay razones sustentables a través de explicaciones científicas. Debemos aceptar el hecho de que este mundo es tan extraordinario que a veces ocurren cosas maravillosas para demostrarnos que lo inesperado esta a la vuelta de la esquina.

Joel y Ginger Millermon se pusieron supremamente felices cuando supieron que iban a tener mellizos, no se lo esperaban para nada pero estas dos almitas eran más que bienvenidas a su hogar. En los primeros meses el embarazo se desarrolló con total normalidad pero sus bebés fueron prematuros por dos meses, nacieron antes de tiempo. Como no alcanzaron a completar su desarrollo, nacieron con pulmones inmaduros y tuvieron que conectarlos a respiradores artificiales. Lamentablemente Jarrott, uno de los bebés, no estaba reaccionando nada bien al tratamiento y por el contrario este estaba haciéndole daño a otras partes de su cuerpo, como sus ojos.

Pasaron seis meses en que el bebé no pudo ir ni siquiera por un solo día a su casa a disfrutar del calor de su familia. En ese tiempo el pequeño tuvo que enfrentarse a una cirugía donde le reconstruyeron el estómago y le hicieron una traqueotomía. Los doctores les dijeron a los padres que si el bebesito no mejoraba pronto, lo mejor sería desconectarlo y dejarlo morir en paz. Jarrott no mejoró.

El bebé contrajó un virus fatal, no había alternativa, no se iba a mejorar. Sus padres con abnegación recogieron todo su valor y se enfrentaron a decirle adiós a su bebé, pero entonces, increíblemente cuando todas las esperanzas se habían perdido y en contra de todo pronóstico el cuerpo de Jarrott empezó a curarse. Se mejoró rápidamente y hoy es un niño sano y feliz.

Mira en el vídeo a continuación la historia completa de Jarrott y cómo este bebé desafió a la ciencia. No olvides darle compartir porque un milagro como este merece no pasa todos los días.