Dejó a su perrito con un desconocido, a las pocas horas recibió un vídeo macabro

Este vídeo me causó repulsión y casi no puedo terminar de verlo, contiene imágenes que pueden herir la susceptibilidad del espectador por lo que recomendamos discreción al momento de verlo.

A la humanidad le ha costado siglos llevar a cabo procesos de entendimiento sobre la importancia de no abusar del poder que tenemos, como especie dominante que somos frente a las otras especies con las que compartimos el mundo y también respecto a nuestros congéneres que se encuentran, por diversas circunstancias, en una situación de desventaja frente a alguien con más poder.

Tal es el caso de la violencia de genero en donde los hombres abusan en extremo de la fragilidad y debilidad física de las mujeres, sometiéndolas a todo tipo de maltrato.  Otro ejemplo de ello es la violencia contra los animales. Nos ha costado mucho tiempo entender que ellos sienten tanto como nosotros y dependen en su totalidad de que los cuidemos y los protejamos. No existe ninguna justificación para abandonarlos o violentarlos, ellos son criaturas inocentes, frágiles, ingenuas, son muy parecidas a los niños, son almas puras y nuestra responsabilidad es estar a la altura de la tarea que se nos ha encomendado que es velar por su bienestar.



Pero después de ver este horrible vídeo queda muy claro que aunque se han hecho pequeños avances en la dirección de instaurar leyes que los protejan y de hacer conciencia dentro de la sociedad sobre la necesidad de entender la importancia de la protección animal, aún queda un larguísimo camino por recorrer en ese sentido y una muestra de ello fue lo que le ocurrió a este precioso perrito. (Lee también: ¿ves lo que está haciendo este perro? lo que esconde tras su anormal comportamiento es desolador).

Peter Basargin es un ruso que ha vivido toda su vida en San Petersburgo, una de las principales ciudades de Rusia, un día con su esposa se enamoraron perdidamente de un tierno chachorrito Husky, lo llevaron a su hogar y debido al nombre de su raza lo llamaron Sky. Él era un perrito muy juguetón y tenía dos particularidades que le fascinaban a sus dueños: de chiquito dormía en los lugares más absurdos que se le pudieran ocurrir y cuando creció, hacía caras chistosísimas todo el tiempo. Los tres eran una familia feliz, pero un día una terrible desgracia cambió el mundo de este pequeñito y el sufrimiento tiñó de tristeza su dulce miradita… Continúa en la siguiente página…