En medio de la cirugía el paciente no paraba de decir “qué diablos es eso!”

Este vídeo fue grabado por el mismo paciente que ansioso es testigo del paso a paso de su cirugía.

He hablado con muchas personas que me han confesado que uno de sus mayores temores es enfrentarse a una cirugía en la cual sea requerido aplicar anestesia general.

Pero, por qué este temor si en teoría es mucho mejor ya que bajo el efecto de la anestesia no se siente nada? Resulta que este miedo nace de los casos que se han conocido dónde el paciente dice que la anestesia no generó el efecto deseado y sintió durante la cirugía todo lo que le estaban haciendo pero debido al efecto de los sedantes su cuerpo no lograba responder a las ordenes del cerebro y quedó totalmente incomunicado.

En este vídeo el paciente sufre cada momento pero una situación como la descrita antes es mil veces peor que estar cien por ciento despierto o consciente.

¿Cómo puede ser peor? porque el dolor se percibe, el miedo, todo, pero no se tiene la capacidad para informar a los médicos sobre su estado. Dicen que se siente como estar atrapado en la peor de todas las pesadillas y las personas que han pasado por tal experiencia sólo rogaban durante la cirugía que la muerte los liberara del sufrimiento que estaban padeciendo. (Lee también: lo que tiene en el vientre esta mujer impactó al médico que la revisó).

En el caso de las cirugías en las que sólo se precisa aplicar anestesia local, es decir que la persona permanece despierta y consciente pero la zona que se va a operar está anestesiada por lo que no siente dolor alguno, los médicos prefieren evitar que el paciente vea el procedimiento porque se puede sugestionar o impresionar lo que llevaría a ocasionar una subida de tensión o un ataque de pánico y poner la seguridad del paciente en riesgo.



El hombre de este vídeo no sufrió algo así, pero es evidente su preocupación y angustía por lo que le están sacando de la cara.

Para él el problema comenzó un tiempo atrás de haber grabado el vídeo. Comenzó cuando notó una leve inflamación en su mejilla izquierda parecía como si debajo de su piel se estuviera acumulando algún tipo de líquido. Dado que no sentía dolor y la zona inflamada no estaba ni caliente ni roja, supuso que se trataba de una simple obstrucción de alguno de sus poros y que por ello se había acumulado materia o pus dentro.

Muy valiente decidió reventarlo él mismo y proceder a drenar el líquido de adentro. Lo que no sabía en ese momento era que en su mejilla se había formado un quiste sebáceo.

Mira en el vídeo a continuación el momento en que el médico le retira dicho saco y sé testigo de la ansiedad que sufre a medida que la cirugía avanza, no deja de hacer preguntas mostrando su evidente preocupación.


Un quiste sebáceo desarrolla en su interior una especie de saco, una membrana que rodea la queratina y se va expandiendo a medida que el líquido aumenta, nunca es suficiente con drenar todo eso que se ha acumulado dentro, sino que es indispensable que dicho saco sea retirado también porque de lo contrario con el tiempo volverá a llenarse y todo comenzará de nuevo.

Cuando este hombre se enteró que haberse extraído el líquido no era suficiente tuvo que acudir al médico para que él hiciera lo que se debió haber hecho desde un comienzo. Quiso grabar el proceso y se ve como sufre porque nota que le halan, le cortan y vuelven y le sacan algo que parece más el propio músculo que el saco del quiste. Pero sólo fue impresión porque el médico sabía lo que estaba haciendo y finalmente todo resultó muy bien. (Lee también: un absceso es mucho más asqueroso que un quiste, no creo que nadie aguante ver esto).