En medio de la cirugía el paciente no paraba de decir “qué diablos es eso!”

Para él el problema comenzó un tiempo atrás de haber grabado el vídeo. Comenzó cuando notó una leve inflamación en su mejilla izquierda parecía como si debajo de su piel se estuviera acumulando algún tipo de líquido. Dado que no sentía dolor y la zona inflamada no estaba ni caliente ni roja, supuso que se trataba de una simple obstrucción de alguno de sus poros y que por ello se había acumulado materia o pus dentro.

Muy valiente decidió reventarlo él mismo y proceder a drenar el líquido de adentro. Lo que no sabía en ese momento era que en su mejilla se había formado un quiste sebáceo.

Mira en el vídeo a continuación el momento en que el médico le retira dicho saco y sé testigo de la ansiedad que sufre a medida que la cirugía avanza, no deja de hacer preguntas mostrando su evidente preocupación.



Un quiste sebáceo desarrolla en su interior una especie de saco, una membrana que rodea la queratina y se va expandiendo a medida que el líquido aumenta, nunca es suficiente con drenar todo eso que se ha acumulado dentro, sino que es indispensable que dicho saco sea retirado también porque de lo contrario con el tiempo volverá a llenarse y todo comenzará de nuevo.

Cuando este hombre se enteró que haberse extraído el líquido no era suficiente tuvo que acudir al médico para que él hiciera lo que se debió haber hecho desde un comienzo. Quiso grabar el proceso y se ve como sufre porque nota que le halan, le cortan y vuelven y le sacan algo que parece más el propio músculo que el saco del quiste. Pero sólo fue impresión porque el médico sabía lo que estaba haciendo y finalmente todo resultó muy bien. (Lee también: un absceso es mucho más asqueroso que un quiste, no creo que nadie aguante ver esto).