Esta Imagen Es La Culminación De La Historia De Una Madre Que Jamás Pudo Abrazar A Su Hijo

Esta historia es la prueba de la valentía y amor incondicional de una madre hacia su hijo.

El deseo más grande de una mamá es que su hijo sea feliz, a la hora de la verdad, poco importa cómo, poco importan los caminos que lo lleven a ello, lo único válido es que lo logren, eso si, sin hacerle daño a nadie, porque no es justo ser feliz a costa de otra persona, todos merecemos por igual disfrutar de la vida y cumplir nuestros sueños.

Cuando nos enteramos que vamos a ser madres empezamos inmediatamente a tejer complicados futuros y escenarios que proyectan lo que deseamos que nuestros hijos lleguen a ser y con el paso del tiempo nos damos cuenta de que no vale cuanto nos esforcemos, sólo la vida es capaz de moldear sus destinos. Pero una cosa siempre sobre sale por encima de todo, cuando cerramos los ojos pedimos que la salud esté en todo momento junto a ellos.

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Enfrentar la enfermedad de un hijo es una prueba supremamente dura, es un reto que lleva al límite todas nuestras capacidades y por momentos nos hace sentir que ya no podemos más, pero no sé de donde siempre sale una pequeña chispa de fuerza, suficiente para ponernos un paso más allá y lograr batallar incansablemente al lado de nuestro pequeño.

La enfermedad de un hijo, es una lucha sin tregua pero cuando vemos una pequeña mejoría la satisfacción es tan grande que se vuelve indescriptible, en ese instante miras en retrospectiva y te das cuenta que todo valió la pena.

La condición de Kainoa, no es propiamente una enfermedad, para mi, es una manera de ser única y especial, no está enfermo, simplemente es diferente a la mayoría de personas y sin dudas es alguien excepcional. Por eso su madre, Shanna Niehaus, quiso compartir su historia, una historia de dolor y alegría.

Recientemente esta mujer compartió una potente imagen donde está ella llorando detrás de su hijo que se encuentra recostado sobre el estómago de un perrito. La foto viene acompañada de una descripción que ha conmovido a miles de personas  y nos cuenta lo difícil que ha sido luchar contra el autismo que padece Kainoa.

Ella narra el miedo de abrazar a su pequeño y saber que con ello le causará un terrible ataque de pánico y como fue de doloroso presenciar la incapacidad que él tiene para crear un vínculo afectivo con cualquier persona, impidiéndole tener amigos y llevar una vida rodeada de juego y amor. Sin embargo, cuando le entregaron a un perrito entrenado para asistir a personas en esta condición, al que llamaron “Tornado”, vio como por primera vez su hijito se acercaba a otro ser con confianza y totalmente relajado, este ha sido el mayor logro que ha tenido hasta el momento y lo describió de la siguiente forma:

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¿Ven este momento? Nunca había experimentado nada similar. Ayer fue la primera vez que mi hijo autista de 5 años conoció a su perro de asistencia, Tornado. Somos estadounidenses que viven en el extranjero, en Japón, y nos habíamos estado preparando durante alrededor de dos años para conocer a Tornado.
Esta foto captura la cara de una mamá que vio a su hijo, al cual no puede abrazar, bañar, vestir, apapachar y tocar, acostado sobre su nuevo perro de asistencia por su propia voluntad, con apego intencional y tácito. Esta es la cara de una mamá que ha visto a su hijo experimentar innumerables interacciones sociales fallidas en el recreo intentando hacer un amigo. Cualquier amigo. Cualquier tipo de conexión. Ella se ha sentado al lado de su hijo cuando lloraba por la noche durante meses porque él no tenía vínculos sociales fuera de la familia, sin importar cuánto intentaba ni cuanto había trabajado en eso en sus terapias. Y ahora ella está sentada atrás de su hijo silenciosamente mirando el momento, temiendo respirar, y sin palabras qué decir.
Este momento vale cada lucha por los servicios para mi hijo, cada diagnóstico, cada nuevo proveedor, cada dólar gastado, cada papel rellenado, cada reunión escolar, cada lágrima derramada, cada paso hacia adelante, cada paso hacia atrás y cada maravilla del futuro desconocido. De alguna manera, por esto -por Tornado- sé que todo estará bien. Como mamá, he visto un sinfín de momentos retadores y dolorosos que mi hijo ha tenido que enfrentar y sus lágrimas, que fueron aún más. Sin embargo, ayer, lloré por otro motivo. Es una sensación que no puedo describir.

Esperamos que esta nueva y hermosa relación entre Kainoa y Tornado les traiga mucha felicidad y bienestar a ambos. Comparte su historia si las sentidas palabras de su madre te conmovieron.