Este desenlace se veía venir, su madre siempre deseó este final para su hija

Pareciera que la crueldad no tiene límites, ni siquiera cuando se trata de los propios hijos, ¿cómo es posible que una mujer que llevó durante nueve meses en su vientre a un ser, que lo sintió crecer en su interior, que sufrió los devastadores dolores del parto para traerlo al mundo, sea capaz de hacer algo como lo que esta despreciable mujer hizo?

La verdad es que en las mujeres reside un instinto, un amor natural, casi una necesidad por proteger a los hijos, por cuidarlos, por darles bienestar y felicidad, pero también es cierto que en algunas mujeres parece que esto no existiera ni en lo más mínimo y es cuando yo no puedo evitar dejar de verlas como seres humanos para empezar a concebirlas más como monstruos horribles y deformes en su interior.

Justamente, monstruo deforme sin alma y corazón, es la calificación que merece la madre de la pequeña Arina. Para muchos podrá sonar un poco rudo, pero estoy segura que cuando lean sobre lo que le hizo a su hijita, compartirán conmigo el sentimiento de indignación y dolor.

Los hechos ocurrieron en el año 2016 en la localidad eslovena de Jesenice. Allí Senad Kardasevic y Sanda Alibabic se conocieron y tuvieron una hija a la que llamaron Arina. Para ese momento él ya tenía dos hijos, aún pequeños, de otra relación anterior.

Antes de que la nena cumpliera los dos añitos de edad la pareja se separó por diferencias irreconciliables, los dos continuaron caminos separados en los que pronto volvieron a encontrar pareja. Pese a que él no estaba muy contento, acordaron que la niña se quedaría bajo el cuidado de la madre.

Senad halló una mujer con la que se entendía bastante bien, pero jamás se alejó de su hija, la visitaba constantemente, respondía económicamente por ella, estaba pendiente de todo lo relacionado a su salud y bienestar; una de las cosas que más valoraba de su nueva pareja era que ella aceptaba y quería de corazón a los hijos que él había tenido producto de sus relaciones pasadas.

El comprometido padre, muchas veces manifestó adorar a su hijita.

Sin embargo, en sus visitas continuadas notó que las cosas no estaban andando del todo bien. Incluso, en una ocasión vio que su bebé tenía unos hematomas en las piernas, confrontó a la madre y de allí sólo se generó una terrible discusión por lo que procedió a denunciar ante las autoridades de protección infantil la situación.

En dicha ocasión el órgano de protección envío a la casa donde Arina vivía  con su madre a unos funcionarios para que verificasen si la niña estaba siendo maltratada. Lamentablemente los inspectores no encontraron nada que les indicara que la niña estaba siendo abusada de ninguna manera por lo que archivaron el caso.

El padre se sintió muy decepcionado y comenzó a sentir intranquilidad sobre el futuro de su hija. Para nada estaba siendo exagerado y el tiempo tristemente le daría la razón.

Pasados unos meses, cuando la nena ya había cumplido dos añitos de edad, sucedió lo peor. Un día mientras Senad iba de camino a visitar a Arina, lo llamaron del hospital informándole que su bebé estaba gravemente herida y se debatía entre la vida y la muerte en cuidados intensivos.

¿Qué fue lo que sucedió?



La madre de la niña había llamado a una ambulancia, porque según ella, Arina había sufrido un accidente con el radiador de un vehículo y tenía la cara hinchada y huesos rotos. Los paramedicos, llegaron al lugar y trasladaron a la pequeña al hospital, pero tan pronto los médicos la revisaron determinaron que la niña había sido torturada y atacada brutalmente.


Determinaron que, efectivamente, tenía fracturas múltiples y graves golpes en el cráneo que comprometían su vida. Pero por supuesto estos no eran producto de un accidente, era claro que por su ubicación e intensidad se los habían provocado intencionalmente, ¿pero quién? Los médicos no tardaron en sospechar de la madre y su nuevo novio Mirzan Jakupi, de acuerdo a lo establecido por el protocolo, informaron a las autoridades los hechos.

La pareja fue apresada poco después  y la investigación que posteriormente se hizo, determinó su culpabilidad, ambos fueron condenados a penas altas en la cárcel, lo que obviamente es poco si se compara con lo que ellos inhumanamente le hicieron a esta pequeñita.

Cuando el padre llegó al hospital con el corazón en la mano de saber que algo grave le había pasado a su bebé, los médicos le tenían una amarga noticia. Los daños recibidos eran fatales y la nenita no le queda más que un par de horas de vida, no había forma de salvarla.

Durante ese tiempo el padre no le soltó ni un instante la mano, lloró amargamente junto a ella, le repitió miles de veces que la amaba y cuando el momento se acercó, le dio un beso y se despidió para siempre.

Así, de esta forma tan cruel un ángelito de dos añitos partió de este mundo.

Minutos después de haber visto a su hija morir, la rabia inundó todo su ser, salió del hospital con la firme intención de hacerle a la malvada mujer que no merece ser llamada madre, lo mismo que ella le había hecho a su hija, no estaba dispuesto a esperar a que la ley actuara, él mismo se iba a tomar la justicia con sus propias manos.

Justo en el momento en que estaba ingresando a la casa en donde se encontraban Sanda y Mirzan, llegó la policía y los detuvo a los tres. Posteriormente él salió de la cárcel bajo fianza. Por un lado uno entiende al hombre porque después de que te maten a un hijo de forma tan brutal y lo haga su propia madre, la venganza parece la única opción, pero por otro lado, fue mejor que no lo hiciera porque hubiera terminado preso el resto de su vida por matar a un ser despreciable que en nada valía la pena. Sólo hubiera sido una vida más, la de él, echada a perder.

Senad siempre recordará a su bebé y nosotros esperamos que Arina ahora este en un mejor lugar en donde seres malvados como estas dos bestias, nunca la puedan alcanzar.

Q.E.P.D

Fuentes: DailyMail, Facebook, ThreeperCenterNation, LifeBuzz.