Su perrita ladraba desesperada para que vieran lo que había en el lago, pero fue demasiado tarde

Esta historia trata sobre una pequeña y peluda heroína de cuatro patas.

Los animales son los seres más leales y valientes que existen en el mundo y aquellos con los que decidimos compartir nuestra vida nos aman a los humanos por encima de todas las cosas, jamás nos abandonarían y están más que dispuestos a hacer lo que sea, incluso sacrificarse y entregar su vida o integridad, para salvarnos de cualquier peligro. Para los niños un perrito, un gatito o cualquier otra mascota se convierte en un excelente compañero y suelen desarrollar entre sí un vínculo tan fuerte que marcará la vida de ambos para siempre.

Por ejemplo, la fidelidad de los perros es legendaria y miles de historias se han contado acerca de cómo salvaron la vida de sus dueños de diversas maneras, incluso su sola compañía ha hecho que personas con enfermedades mentales como la depresión se aferren a la vida con más fuerza debido a sus amadas mascotas.

Lo que le sucedió recientemente a esta familia australiana es una de esas historias. David Kenney, su esposa Lisa Brockbank y su hijo Alexander de dos años de edad fueron invitados a la casa de campo de un amigo de ellos ubicada cerca a Coffs Harbour en NSW, a pasar el día y hacer una deliciosa barbacoa allí. Por supuesto llevaron con ellos a su querida perrita Leala, quien los acompaña fielmente desde hace años. (Lee también: encontraron a esta perrita pegada al suelo, cuando intentaron despegarla descubrieron algo horrible).

En ese momento ni David ni Lisa tenían idea, pero haber tomado la decisión de permitir que su mascota los acompañara ese día a la casa de su amigo, marcaría una diferencia enorme en la vida de la familia a quién le esperaba una terrible tragedia en aquella casa de campo.

La casa de campo era hermosa y hacía un día esplendido, todo parecía perfecto. La propiedad tenía acceso a una presa, lo que proporcionaba una vista espectacular del panorama rodeado de agua, Alexander no tardó en ponerse a correr y jugar cerca de allí, Leala no se separaba de él, cuidándolo y disfrutando del juego también.

David y Lisa al contemplar la paz y quietud del lugar sintieron que su hijo no corría ningún peligro y se dispusieron a departir con sus amigos, pero estaban muy equivocados porque el niño sintiendo curiosidad por el agua, se acercó demasiado a la orilla de la presa y se cayó en ella.

La perrita de inmediato saltó al agua y de todas las formas intentó halar al niño para sacarlo, pero no lo logró. Desesperada porque su intuición le decía que Alexander estaba en grave peligro, salió nuevamente del agua y se dirigió hacía donde estaban los padres del niño, empezó a ladrar con todas su fuerzas, se movía de un lado a otro pidiendo que la siguieran y ellos al verla empapada y actuando de esa forma, entendieron rápidamente que les estaba intentando comunicar algo.




Sin dudarlo la siguieron y ella los guió hasta la orilla de la presa, bastó tan sólo unos cuantos segundos para que vieran el cuerpo de su hijo flotando, David y su amigo entraron al agua y rescataron al niño, pero este estaba inconsciente y no lograban hacer que reaccionara. Mientras tanto la perrita no dejaba de lanzar aullidos manifestando su preocupación y lamento. (Lee también: este es el final de la historia de Buddy, el héroe que querían sentenciar a muerte).

Por casi media hora el padre de Alexander estuvo practicándole primeros auxilios, intentando no darse por vencido y apartar de su mente la idea de que su hijo había muerto. Al fin llegó un helicóptero, recogió al niño y a sus padres y los llevó al Lady Cilento Hospital en Brisbane. El panorama para el pequeño no era nada alentador.

Una vez en el hospital, los doctores indujeron a coma a Alexander y temieron lo peor. Estas fueron las palabras que les dijeron a los padres luego de revisar al niño:

Prepárense, tal vez no lleven a su hijo a casa y en el caso en que logre sobrevivir, probablemente tendrá algún tipo de daño cerebral.

Los padres estaban destrozados, no entendían cómo hacía un par de horas todos estaban felices disfrutando de un maravilloso día y ahora su hijo estaba al borde de la muerte o con un futuro desolador ante si.

Pasaron 48 aterradoras horas y el niño despertó!! Lo médicos no lo podían creer: no sólo había sobrevivido, sino que no tenía ningún tipo de daño, ni secuela, estaba animado, despierto y aunque su primera palabra fue “NO” como con miedo de enfrentar algo, después de unos cuantos minutos ya quería ir a jugar.

Les dijeron a los padres que hubo dos factores determinantes en que la recuperación del niño hubiese sido tan satisfactoria: el primero y tal vez más importante, las acciones heroicas de la perrita pues si ella no hubiera avisado a tiempo que el niño había caído en el agua y se estaba ahogando cuando lo hubieran encontrado sería ya demasiado tarde; el segundo, que el padre no parara de darle primeros auxilios ya que esto evitó que el cerebro dejara de recibir oxigeno.

Por su lado la familia no para de darle besos y abrazos a Leala, reconocen que sin ella habrían perdido a su niño y saben que no podría haber tenido una mejor amiga y cuidadora a su lado, es más para ellos su perrita es un ángel que bajo con su infinita inocencia y asombrosa valentía del cielo para cuidarlos.

Ella demuestra estar feliz de ver a Alexander nuevamente correr por toda la casa con sus juguetes, por eso y porque la han premiado alimentándola con los más suculentos filetes que lograron conseguir.

Celebramos las acciones valientes de esta noble y fiel perrita y esperamos le esperen muchos años de cuidados y atenciones por parte de la familia y del niño que heroicamente salvó. (Lee también: su novio quería matarla y su perro hizo algo increíble para salvarla).

Fuentes: DailyMail, DailyTelegraph.