Le rogó a su madre que le cortara las manos porque estaba realmente desesperado

¿Qué tan lejos estamos dispuestos a llegar por nuestros hijos? Esta historia nos deja ver que en realidad no hay límites.

Aquellos padres que han tenido que padecer al lado de su hijo o hija alguna terrible enfermedad, sin dudas, responden a esa pregunta con la siguiente frase: “hasta donde se haga necesario para verlos mejorar o al menos dejar de sufrir”.

Una familia del Reino Unido tuvo que ver padecer la más dura de las pruebas a su pequeño de apenas diez años de edad, cuando la vida decidió ponerlos ante la espada y la pared y los forzó a tomar una decisión tan difícil y polémica que aún hoy hay muchos padres de familia que rechazan sus acciones.

Deryn Blackwell era de pequeño un niño hiperactivo y astuto, siempre estaba haciendo preguntas sobre todo lo que no comprendía o estaba explorando y jamás se quedaba quieto. Pero antes de cumplir los diez años una terrible noticia frenó su vida en seco y cambió por completo su mundo de juegos y colores.

Su drama comenzó cuando fue diagnosticado con Leucemia, un tipo de cáncer que ataca a los órganos encargados de producir la sangre y que hace que el cuerpo produzca glóbulos blancos en exceso. Aunque no existe cura, en algunos casos se puede sanar a través de un trasplante de médula ósea. Esta enfermedad se cobra más de 10.000 muertes al año, según la American Cancer Society. (Lee también: caminaron juntos hacia el destino más trágico que te puedas imaginar, prepárate para llorar).

En el momento en que recibieron la noticia por parte de su médico de cabecera, el mundo se les vino abajo, cómo era posible que un niño tan alegre y hasta el momento sano, de un momento para otro desarrollara una enfermedad tan grave, se preguntaban. No sabían aún que ese era apenas el comienzo de un largo camino de sufrimiento extremo.

Como si no fuera suficiente tener Leucemia,  enfrentarse a miles de exámenes y fuertes tratamientos que hacían sentirse al niño sin fuerzas, mareado y con nauseas constantes, a los ocho meses de recibido el primer diagnostico, les informaron a Callie Blackwell y a su esposo Simon que se había encontrado en el organismo de su hijo un segundo cáncer, este, de tipo muy poco frecuente.

Este segundo cáncer que le fue descubierto a Deryn se llama Sarcoma de células de Langerhanstanto, es tan raro que sólo cinco personas en el mundo lo padecen y existen únicamente 50 casos registrados en toda la historia. Además, ninguno de los cinco pacientes que actualmente lo tienen, padecen al mismo tiempo de ambos tipos de cáncer, lo que convirtió a este chico en un ser humano único. Su madre, años después escribiría un libro titulado “uno en siete billones” dado que su hijo era la única persona entre toda la población del mundo con dicha condición, en él narra el duro camino que recorrieron ella, su esposo y su hijo debido a las dos enfermedades que sin compasión atacaron el organismo de su niño.


El Sarcoma de células de Langerhans consiste en una súper producción, por parte de la médula ósea, al igual que la Leucemia, de las células de Langerhans lo cual hace que el paciente sufra terribles infecciones en la piel, las uñas y los pulmones entre otros síntomas. (Lee también: el médico la envió a casa para que muriera, pero la bebé en su inocencia no quería morir).

Todos se sentían destrozados, justo en el momento en que estaban concentrando todos sus esfuerzos en contrarrestar el primer cáncer, le aparecía al niño otro más difícil aún de sobrellevar. Las cosas se pondrían a partir de este punto realmente feas.

No pasó mucho tiempo para que los deditos del niño fueran infestados con infecciones de todo tipo, para él el dolor era insoportable y su madre recuerda en su libro cómo se veía en ese momento y las angustiantes suplicas que le hacía su hijo con las siguiente palabras:

Las yemas de sus dedos se pusieron duras y negras debido a una infección. Las uñas se le caían y su piel se cubría de úlceras supurantes. Todos los días me rogaba: ‘por favor mamá, diles que me corten las manos. Ya no puedo más’



A ese punto este niño tuvo que llegar a causa de sus enfermedades y el sufrimiento de los padres era indescriptible de ver como el dolor lo consumía al punto de suplicar que le cortaran las manos y ellos sin poder hacer absolutamente nada para aliviarlo. Como es de esperarse, dicen que en esos momentos deseaban con toda la fuerza de su corazón cambiar lugares con su hijo y sentir ellos el dolor para que él pudiera descansar.

Los tratamientos a los que Deryn fue sometido para contrarrestar ambas enfermedades eran terribles y no parecían dar resultado. Los médicos decidieron, al fin, simplemente tratar de aliviar el dolor hasta que su cuerpo se diera por vencido y falleciera. La droga suministrada era tan fuerte y en cantidades tan grandes, que rápidamente se hizo adicto a varias sustancias.

Tras un par de horas de la última dosis empezaba a llamara a las enfermeras y les preguntaba:

Cuando voy a tener mi cyclizine? Es lo único que me ayuda con el dolor. Me hace sentir seguro. No duele por un tiempo, sólo el tiempo suficiente para olvidarlo. Entonces todo vuelve a empezar de nuevo

Si le suspendían los medicamentos aunque fuera por breves periodos de tiempo el niño se ponía agresivo e irritable, comenzaba a suplicar que se los dieran de nuevo y a estremecerse de la desesperación y el dolor. Sus padres estaban a punto de tomar una decisión drástica porque no soportaban más verlo sufrir de esa manera.

Para todos era evidente que Deryn no estaba mejorando y lo único que estaban haciendo era volviéndolo un total dependiente a la droga que de cierta forma disfrazaban el dolor pero le traía efectos colaterales terribles también. Para empeorar el panorama, estas cada vez hacían menos efecto.

Las cosas se pusieron tan graves y les daban tan pocas esperanzas a los padres sobre el futuro de su hijo que cuando cumplió 13 años, después de estar hospitalizado por casi cuatro años, fue trasladado a una zona especial de cuidados paleativos. Prácticamente lo único que restaba era esperar a que muriera.

Fue entonces cuando los médicos le sugirieron a Simon y Callie una alternativa que si alguien se enterara de que ellos la habían mencionado, podrían perder sus empleos y sus licencias de trabajo. Les dijeron que habían visto mejorías impresionantes en pacientes que habían sido tratados con Cannibis, pero el problema radicaba en que como no era legal suministrar marihuana como medicina ellos de ninguna manera la podían recetar.

En ese momento ambos padres tomaron la decisión de hacer lo que fuera por ayudar a su hijo. Callie recuerda:

No podíamos quedarnos de brazos cruzados viéndolo inmerso en la niebla de morfina. Por ello, fui a la ciudad y compré un aparato que sirve para inhalar drogas ilegales.

Mientras tanto Simon se las arregló para contactar con un individuo que le vendió la marihuana y cuando nadie estaba viendo se la suministraron a su pequeño. La mejoría fue instantánea, dicen que no había pasado ni 10 minutos y su hijo ya se veía diferente.

A la hora, ya no sentía dolor y como la morfina ya estaba dejando de hacer efecto se veía a Deryn lúcido porprimera vez en meses, lograba hablar perfectamente con sus padres. Los médicos, las enfermeras y los mismos padres estaban absolutamente anonadados con la mejoría. Tantos años recibiendo droga fuerte y dañina y en tan poco tiempo el Cannibis lo había solucionado todo.

Bastaron unas cuantas semanas para que el chico fuera dado de alta y pudiera regresar a su hogar y al escuela.

Deryn no sólo no murió sino que se recuperó del todo de sus enfermedades, ahora tiene 17 años y su cara sana y llena de alegría expresa mejor que mil palabras lo que la marihuna hizo por él. No pasa un día en que no le agradezca a sus padres haber hecho lo que hicieron, fueron valientes y lo salvaron en vez de dejarlo consumirse en el dolor y el sufrimiento hasta que la muerte viniera por él. (Lee también: no soportaba ver a su hijo sufrir así que hizo algo extremo, muchos padres rechazan sus acciones).

Fuentes: DailyMail, Facebook, Twitter.