Lo hice frente a mis hijas, mis bajos instintos frente a sus inocentes ojos

Definitivamente no todas las personas están listas para enfrentar la responsabilidad de ser padres ya que esta es una labor que requiere lo mejor de cada ser humano y aún así siempre se cometerán errores y habrá falencias en la educación de los chicos. Sin embargo, cuando una persona no está equilibrada del todo, es susceptible a tener comportamientos nocivos y las consecuencias de tener a un ser indefenso bajo su cuidado son muy graves.

Por supuesto todos los seres humanos necesitamos tiempo para demostrar si somos capaces de superar nuestros propios demonios y ofrecerle a nuestros hijos lo mejor de nosotros mismos, pero lo más importante es que este proceso no ocurra demasiado tarde y los efectos de nuestros problemas interiores no se puedan contrarrestar, tocándoles a nuestros chicos la parte más dura de sus consecuencias.

Melissa Matos hizo una de la peores cosas que puede hacer un padre cuando está al cuidado de sus hijos, pero al parecer fue capaz de enderezar su camino a tiempo antes de que el trauma para ellos fuera aún más grave del causado por esos años de tormentos.

Ella es madre de dos preciosas niñas y cuenta con el apoyo de un esposo consagrado así como del afecto incondicional de sus padres, pero lamentablemente nada de esto fue suficiente para mantenerla alejada de las drogas, más precisamente de la heroína.

Durante años, está mujer dependió totalmente de dicha sustancia, no podía hacer otra cosa que no fuera inyectarse, pasaba el día botada en el suelo, sumida en los efectos que le provocaba. Tenía su piel llena de feas ulceras, rasgo distintivo de los adictos, siempre estaba con los parpados muy hinchados y rojos y la cara muy pálida. Quienes la conocieron en esos momentos, no encuentran una palabra diferente para describirla que zombie, para todo ellos Melissa no era ya una mujer, madre, esposa o hija, era simplemente una muerta en vida.

Por supuesto, quienes más sufrían eran sus dos pequeñitas, las pobres niñas no entendían porque su madre se comportaba así, constantemente la comparaban con las mamás de sus compañeros que los llevaban a diario a la escuela, los consentían, preparaban la comida y se encargaban al cien por ciento de todas sus necesidades, nada de esto hacía Melissa, la droga se lo impedía por completo.

Afortunadamente las niñas no cayeron en el completo abandono, como suele sucederle a los hijos de los adictos, porque su padre y abuelos siempre cuidaron de ellas, sin embargo, sus rostros denotaban una tristeza interna que cargaban al ver a su madre sumida en un estado tan deplorable.



Hoy Melissa recuerda con lágrimas en sus ojos que no le importaba drogarse delante de sus hijas, lo hizo varias veces al día, todos los días, también dice que en su interior siempre había una tenue voz que le advertía sobre el daño que le estaba haciendo a sus niñas, quería salir de aquel infierno pero no hallaba las fuerzas para hacerlo. En sus peores momentos sólo lograba desear que la muerte viniera a ella, para ponerle fin a todo, pensaba que no había ya otra salida.

Pero gracias al amor que nunca dejó de recibir de aquellos que la rodeaban, un día una pequeña luz se filtró en su oscuridad y poco a poco encontró en su interior la fuerza para dejar el consumo. Cuando se hubo recuperado un poco se aferró con todo su ser a la oración, en sus propias palabras, le rogó a Dios incansablemente que la ayudara a abandonar lo que hasta ahora había sido su vida y le diera otra oportunidad de ser la madre que sus hijas necesitaban.

Pese a los pronósticos más pesimistas de algunos, Melissa logró dejar la heroína. Al día de hoy, lleva ya casi dos años sin haber consumido ningún tipo sustancia. El cambio es impresionante, parece otra mujer y toda su familia está muy feliz por sus logros, especialmente sus dos hijitas y aseguran que tiene la certeza de que Melissa jamás volverá a caer en aquel infierno que vivió y que les hizo vivir a todos los que la rodeaban.

Ella compartió su historia con la prensa para que su ejemplo sirva de inspiración para otras personas que estén intentando dejar las drogas, el mensaje es claro: ¡Si se puede!

Por supuesto muchos escépticos dicen que un drogadicto jamás deja de serlo y piensan que tarde o temprano ella recaerá. Melissa siempre responde que no sucederá mientras tenga el amor de Dios y de su familia a su lado.

Yo espero de todo corazón que esta valiente mujer siga por ese buen camino y puede que me llamen inocente pero creo que con fe y determinación todo es posible.


¿Tú qué piensas? Crees que Melissa se recuperó o sólo es una faceta transitoria que desembocará nuevamente en la drogadicción?

Fuentes: DailyMail.