Superó una relación dañina, se llenó de coraje para contar su historia e inspirar a otras mujeres

Esta mujer quiere decirles a todas las que han pasado o están pasando por lo que ella vivió que por más pedidas de perdón, regalos y promesas, ellos nunca cambiarán. Deben ser detenidos ahora porque ello puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

La historia de Paola Mascambruni comienza en el año 2009 en Argentina. Para ese entonces, ella trabajaba para una aerolínea de su país, allí conoció a Rodrigo Eduardo Picolini un apuesto compañero de trabajo del cual se enamoró. Sintiendo mutua atracción, comenzaron a salir y luego formalizaron su relación.

Al comienzo Rodrigo era un hombre soñado, pasaron meses de idilio juntos, no se querían separar ni un minuto y su intensa relación dio como resultado que la feliz pareja estaba esperando un bebé. Cuando la prueba de embarazo que Paola se practicó dio resultado positivo, ambos saltaron de la dicha, él estaba muy emocionado de ser papá. Sin embargo, a los dos meses de gestación, los problemas comenzaron.

Él hombre que antes había sido amable, cariñoso y considerado parecía estarse hartando, se volvió hipersensible y la menor cosa que Paola hacía le molestaba, pero las cosas tomaron un nuevo rumbo, dejando atrás los gritos y los insultos, para encaminarse hacia la agresión física el día en que él, estando en un establecimiento público, en medio de un ataque de rabia, le botó un vaso de cerveza encima. La mujer, obviamente, se sintió muy mal, violentada, irrespetada, puesta en ridículo.

Cuando Rodrigo vio lo que había hecho se arrepintió, le pido excusas y le dijo que jamás volvería a pasar algo así. Como ella estaba dolida no lo quería perdonar y él insistía que tampoco era para tanto, que todas las parejas tenían peleas de vez en cuando y que lo importante era superar las cosas. Al cabo de un rato terminaron arreglándose y siguieron adelante, sin embargo, lejos de la visión facilista de Rodrigo, los conflictos no se superan de manera tan cómoda y ese día ellos habían ya cruzado un limite del que no había retorno.

No pasó mucho tiempo más hasta que nuevamente otra explosión de ira de Rodrigo terminó en agresión. Esta vez fue en un centro comercial, pero no la dejó empapada con cerveza, le hizo algo peor: le mordió una mejilla hasta hacerla sangrar. Nuevamente Paola estaba indignada y muy enojada pero al cabo de unas cuantas suplicas y pedidas de perdón volvieron a arreglarse. Ella sentía que el comportamiento de su amado se estaba volviendo cada vez peor, más nocivo y poco a poco dejaba de ser el hombre que la había enamorado tiempo atrás.

También presentía que se estaban adentrando en un camino peligroso, le daba miedo pensar en lo que podría pasar pero al mismo tiempo tenía en cuenta que estaba esperando un bebé al que llamarían Valentino y que por él debían hacer todo el esfuerzo para mantenerse unidos como la familia que soñaban ser.

De nuevo las situaciones le mostraron que no debía seguir andando por esa senda. Un día, en medio de una discusión, Rodrigo tomó a Paola por los hombros, la botó contra la cama y se abalanzó sobre ella. Le dio al menos tres puños directamente en la cara. Esto ya no iba más, estaba harta y no permitiría que las cosas continuaran así.

Decidió que este hombre era un peligro y prefirió terminar la relación. Era consiente de que esperaba un bebé, pero prefería sacarlo adelante sola que seguir exponiéndose a una persona tan violenta como él. Se alejó del todo, no lo volvió a buscar y no le permitió acercase a ella.

No obstante, el día del parto llegó y él le rogó que le permitiera estar con ella, llevarla al hospital y conocer a su hijo. Paola sentía que él como padre tenía derecho a estar allí y en el fondo estaba contenta de no enfrentarse sola a dar a luz, nada le reconfortaba más que saber que el papá de su hijo estaría presente esperándolos a los dos a la salida de la sala de partos, no se imaginaba la desagradable sorpresa que él le iba a dar.

Después de tanto pedirle que le permitiera conocer a su hijo y estar presente el día del nacimiento, Rodrigo fue sacado a la fuerza por personal de seguridad del hospital luego de que de pronto se pusiera muy agresivo y empezara a tirar cosas del suelo. Hasta el día de hoy Paola no sabe que fue lo que lo sacó de si ese día.

Sin embargo, los hechos vergonzosos en el hospital fueron suficiente para mostrarle que él no había cambiado, continuaba siendo el hombre violento y explosivo que tan cruelmente le había mostrado en el último tiempo. Decidió una vez más alejarse por completo. Seguiría adelante con su idea de criar a su hijo sola.

No pasó mucho tiempo hasta que otro hombre llegó a su vida. Estuvieron juntos algunos años y esta experiencia sanó algunas heridas del pasó y le hizo recuperar su fe en en los hombres y en el amor, lamentablemente las cosas en esta ocasión tampoco funcionaron y aunque él fue como un padre para su hijo, tuvieron que decirse adiós.

Con el vacío que este hombre había dejado en su vida y en la de Valentino comenzó a pensar nuevamente en Rodrigo, entre más vueltas le daba al asunto, más se convencía de que no era justo que su hijo creciera sin un padre y sin saber siquiera como este era, no tenía ningún recuerdo o anécdota que contar sobre su padre, no sabía nada de él.

Fue entonces cuando decidió volverlo a contactar y dejar abierta la posibilidad de que pudiera hacer parte de la vida del hijo que tenían en común. Rodrigo no se hizo rogar y más tiempo se demoró ella haciendo la llamada que él en estar tocando una vez más su puerta.

Las cosas ahora si parecían ser como ella siempre las había soñado, él se esforzaba en la relación con Valentino, lo sacaba a jugar, pasaban tiempo juntos y cada vez se convencía más de que la persona agresiva y violenta que había alguna vez conocido estaba en el pasado, creía que la soledad y el haber hecho que experimentara la soledad lo había transformado en un mejor hombre.

Poco a poco Rodrigo y Paola se fueron acercando nuevamente y decidieron que podrían volverlo a intentar y ser la familia feliz que siempre debieron ser, pero la dicha de esa hermosa visión duró poco. Ese mismo fin de semana en el que habían resuelto volverlo a intentar, el niño luego de pasar el fin de semana con su padre llegó a la casa de Paola llorando y diciéndole que Rodrigo se había molestado por algo que él había hecho y le pegó puños en el estómago y la cara.

Inmediatamente la madre del niño reconoció el patrón de conducta que años atrás la había hecho tanto daño y sin dudarlo llamó al padre del niño para exigirle una explicación de lo que había sucedido con su hijo.

Como no había explicación para semejante hecho, ella lo denunció a la policía. Nuevamente, se distanciaron, pero recientemente el sufrió un fuerte accidente mientras conducía su motocicleta y a la primera persona que acudió fue a Paola. Ella conmovida con su situación accedió a verse con él en el hospital.

Él aseguró que el haber estado al borde de la muerte lo había hecho reflexionar respecto al modo como los había tratado y que de verdad esta vez si había cambiado. Lamentablemente ella le creyó, pero está vez le saldría muy caro.

Después de haber regresado, un día en que iban a salir a un evento juntos, Rodrigo se molestó con ella porque él se había arreglado y ella no le hizo ningún comentario al respecto, le pidió una explicación a lo que Paola respondió riéndose. Entonces enfureció y la golpeó salvajemente.

Cerró las puertas con llave, me desnudó. Me agarró por los hombros y con mi espalda rompió una ventana. me pegó patadas y piñas en todo el cuerpo, intentó ahorcarme.Lo más suave que me dijo fue “puta”. Yo le pedía que se calmara. Le decía: —Rodrigo, por favor, me vas a matar— y él me respondía que si, que claro, que me iba a matar.

Al fin logró escapar y llegar hasta la calle donde varias personas se quedaron mirándola, inseguras de acercarse a ella pero que al menos llamaron a la policía. Una ambulancia la remitió al hospital en donde le dijeron que tenía el cráneo roto, los dientes a punto de caer, hematomas por todo el cuerpo, derrame en un ojo y la nariz quebrada. La golpiza había sido brutal.

Ahora ella se recupera lentamente de sus heridas pero es posible que más adelante necesite ciertas cirugías plásticas para volver a la normalidad debido a la gravedad de los golpes que recibió. Él está en la cárcel por violencia familiar.

Fuente: Facebook.