Su cabeza era púrpura y la bolsa estaba llena de sangre, alguien quería que muriera

La historia de esta mujer me parece realmente admirable y me conmovió hasta las lágrimas, es una verdadera heroína que actuó calladamente durante más de 30 años y hasta ahora que su vida toca su fin, salen a la luz sus loables acciones. Ella y su esposo representan todo lo bueno que tiene la humanidad en contraposición absoluta de las mujeres que son capaces de abandonar a sus hijos a merced de un destino cruel.

China es uno de los países en los que más niños son abandonados, se debe principalmente a dos razones.

La primera es que debido a su sobre-población, el gobierno ha tomado medidas muy severas para regular el número de nacimientos, que incluyen multas altas y en ciertos casos hasta la muerte. En ese lado del planeta tener más de un hijo se constituye en un crimen grave. Pero estas medidas lejos de evitar que más bebés nazcan lo que produce es un incremento del número de niños abandonados ya que las mujeres rara vez pueden tomar medidas de planificación familiar debido a la sociedad machista que existe en la cual ellas poca capacidad de decisión tienen en cualquier asunto, así que de todos modos y pese a las sanciones, resultan embarazadas pero para evitar las consecuencias prefieren abandonar a sus hijos, muchas veces en lugares inhóspitos o en basureros.

La segunda es la pobreza. Si bien China es actualmente una súper potencia, con algunos de los ciudadanos más ricos de todo el planeta, también y paradójicamente es uno de los cuales más pobreza extrema tiene. Una buena parte de su enorme población sobrevive con menos de un dolar al día. Por supuesto,  la falta de dinero hasta para comer, siempre ha sido, es y será un elemento importante dentro de las causas de abandono infantil.

Sin embargo, lo más conmovedor de esta historia es que ni la pobreza más dura logró que esta mujer mirara con los ojos de la indiferencia a las criaturas que indefensas en medio del frío y el hambre aguardaban a que un ángel viniera en su ayuda o de lo contrario sería la dolorosa muerte quién llegaría por ellas.

Este ángel se llama Lou Xiaoying. Ella vivió toda su vida trabajando como recicladora de basuras para ganarse el pan de cada día, es una mujer muy humilde pero con el corazón de oro. Su trabajo era muy duro, muchas veces desagradable y siempre mal pagado, pero la parte más difícil y dolorosa de su labor era que frecuentemente entre la basura que debía revolver una y otra vez, se encontraba bebesitos que habían sido dejados allí para que murieran de hambre, de frío, devorados por las ratas o en ocasiones debido a las heridas que antes de botarlos les causaban.

Como muchos otros esta mujer hubiera podido simplemente ignorarlos y seguir su camino, ¿quién era ella para resolver los problemas que otro había causado?, ¿quién era ella para cambiar el mundo?, ¿cómo alguien que vive en la pobreza y que de por si necesita ayuda va a ayudar a otro, echándose una responsabilidad más encima?, ¿quién? Lou Xiaoying.

Esta heroína nunca halló en su pobreza económica una excusa para la indiferencia y a lo largo de más de treinta años rescató al menos a 20 niños que habían sido abandonados en los basureros que ella frecuentaba.

Seis de esos niños fueron adoptados por ella y su esposo, quienes sólo tuvieron una hija biológica, pero que con todo el amor del mundo acogieron en su hogar a todos aquellos a los que les hizo falta un padre o una madre con suficiente coraje para hacerse cargo de ellos.

Como era evidente que no había forma de quedarse con todos los niños que rescataban, les fueron buscando hogar dentro de familias responsables que los amaran, muchos de ellos quedaron entre amigos y familiares de la pareja.

Todo empezó cuando encontré al primer bebé, una niña en 1.972, cuando estaba recogiendo basura. Estaba acostada entre la basura de la calle, abandonada. Habría muerto si no la hubiéramos rescatado y la hubiéramos llevado con nosotros. Le dijo la anciana mujer a un diario occidental durante una entrevista.

Verla crecer y convertirse en alguien fuerte nos dio una felicidad enorme y me di cuenta de que tenía un verdadero amor por cuidar a los niños. Me di cuenta que si teníamos la fuerza suficiente para recolectar basura cómo no podíamos reciclar algo tan importante como una vida humana? — Añadió.



Lou Xiaoying y su esposo lograron con todo el esfuerzo del mundo enviar a dos de sus hijas a la escuela, pero ni las fuerzas ni sus escasos recursos dieron para más. Una de sus hijas adoptadas declaró que a pesar de la pobreza de sus padres ellos siempre trataron de darles a todos la mejor vida posible.


Pese a estar ya muy viejita y enferma, ella nunca ha dejado de salir a rebuscarse algo de dinero reciclando la basura y su último hallazgo antes de caer tan enferma que le es imposible moverse, fue estremecedor.

Encontró a una tierna bebé que había sido abandonada pero antes le habían cortado la garganta para que muriera desangrada. Lou vio cuerpito cubierto de sangre y su carita de color azul. Al comienzo pensó que ya estaba muerta pero la niña movió un bracito y la mujer no dudó ni un segundo en tomarla entre sus brazos y llevarla al centro hospitalario más cercano.

Allí los doctores le salvaron la vida y le dijeron a la anciana mujer que si la herida hubiera sido más profunda o si ella no la hubiera encontrado justo en ese momento, la bebé habría muerto. Este fue su último gran rescate.

Lamentablemente, el paso de los años no perdona ni a los seres humanos más buenos. El esposo de Lou murió hace 17 años y ella ahora de 88, yace muy enferma con problemas cardíacos e insuficiencia renal en la cama de un hospital sin los recursos suficientes para pagar las cuentas.

Por ello una de sus hijas comenzó una campaña online para recoger fondos, fue así como los medios de comunicación se encontraron con su inspiradora historia.

Pese a sus declaraciones totalmente desprovistas de cualquier orgullo o vanidad, el mundo ha comenzado a darles el crédito que se merecen después de haber salvado a tantos niños de una horrible muerte y haberles cambiado un sucio basurero por el calor inigualable de un hogar.

Aún estando en el hospital y casi sin poder hablar, Lou se preocupa del futuro de sus adorados niños y dice lo siguiente:

No me quedan muchos días pero lo que más quiero ver es que Qiling, mi hijo de 7 años, vaya a la escuela. De esa manera, incluso después de que me haya ido, no habrá arrepentimientos en mi vida.

Sus elocuentes palabras calan en lo más profundo de mi corazón, porque me conmueve saber que en el mundo hay personas tan buenas que son capaces de cambiar a tal punto la vida de alguien que ni siquiera es un familiar pero que desesperadamente necesita de su ayuda y quisiera poder agradecerle sus acciones, por ello comparto con ustedes, mis lectores, su historia para que entre todos la recordemos y honremos, siguiendo su ejemplo, lo que fue una vida de sacrificio, generosidad y amor.

Este es el último deseo de Lou y debemos ayudarla a lograrlo — dijo Zhang Fangxiao, director de la Escuela Primaria de Jinhua, quien dijo estar extremadamente conmovido por la historia de Lou y quien ha ofrecido subsidiar el estudio de Qiling.

Sus acciones de toda una vida fueron tan inspiradoras que ahora las personas de su comunidad están tratando de organizarse para continuar con su labor y seguir rescatando niños de los basureros, de las calles o de donde sea que hayan sido abandonados.

Enviamos a sus familiares, a esos hijos que con tanto amor rescató y crió, nuestros deseos de fortaleza en esta última etapa que está atravesando Lou y sabemos con toda certeza que cuando el momento de su partida llegue, el cielo la estará esperando con las puertas abiertas.

Hazle llegar un mensaje a esta valerosa mujer antes de que fallezca y comparte su historia para que el mundo sepa que alguien que no tenía ni un centavo en sus bolsillos, salvó a docenas de niños abandonados, mientras que los ricos y poderosos suelen no hacer nada que no sea para ellos mismos, actuando indiferentes al sufrimiento de miles de inocentes.

Fuentes: Huffingtonpost, Gongyi, DailyMail.