Sufre Una Terrible Enfermedad Y Decidió Tener Un Hijo, Cuando El Doctor Ve Al Bebé Oh Por Dios

En el vídeo Stephanie nos cuenta la emoción de todos al ver que su bebé había nacido perfectamente sano, pese a lo complicado que fue el parto.

La vida de Stephanie Turner no deja de sorprender a los médicos y de romper todos los pronósticos que sobre su salud se han hecho. Ella nació con una enfermedad llamada Ictiosis Arlequín, condición que consiste en la ausencia de la primera capa de la piel, lo cual la hace muy frágil y poco flexible, además da un aspecto rojizo a la persona que la padece. Obviamente tener que lidiar con una apariencia así no es nada fácil y si le sumamos que la enfermedad inhibe también el crecimiento del pelo y la sudoración hace que vivir con ella sea todo un reto.

Reto que esta mujer ha asumido con admirable valor, ha sabido detectar las cosas que hacen que el dolor sea insoportables y las evita, como por ejemplo el calor. No se conformó con vivir su vida entre lágrimas y lamentos, está decidida a conquistar todo lo que se propone y a llevar una vida tan normal como le sea posible. Cuando nació los médicos no le daban más de una hora de vida, ahora tiene 23 años, es la mujer con esta enfermedad que más ha vivido en la historia y también es la primera en dar a luz.

Si, ella y su esposo querían ser padres y pese a que tenían mucho miedo de lo que pudiera suceder, tomaron el riesgo. Los médicos les dijeron que tenían un bajo porcentaje de posibilidades de que su hijo heredara la enfermedad de la madre, sin embargo, podía suceder y no se sabría sino hasta el momento del nacimiento del bebé. Para alivio de todos, padres y médicos, el niño nació completamente sano!! Claro que el embarazo fue un poco incomodo y el parto fue terrible para la pobre Stephanie, pues este duró más de cuatro días. Los médicos no podían hacerle cesárea porque su piel no lo permitía.

Mira en el vídeo a continuación toda la historia de esta valiente mujer y compártelo si admiras todas las barreras que una madre es capaz de trascender por el amor a un hijo.