Una mujer recibe a su hija recién nacida pero la rechaza tan pronto ve su cuerpo



Esta historia comienza con un terrible descubrimiento que daría pie a un acto desalmado de parte de la madre biológica en el momento en que su hija le fue entregada en sus brazos, pero que afortunadamente el buen corazón de una pareja, a muchos kilómetros de distancia, corregiría el rumbo de lo que parecía un atroz destino para esta hermosa bebé.

Todas las personas en el mundo, todas sin ninguna excepción, merecen ser amadas, no importa el aspecto que tengan, no importa de donde vengan, todos al nacer somos inocentes y puros, no existe la maldad en nuestro interior, esta se desarrolla producto del maltrato y la violencia recibidos, así que en primera instancia, a todos se nos debe una oportunidad de crecer rodeados de amor y llegar a ser personas que nutran de bondad la sociedad para que entre todos creemos un ciclo de amor que haga del mundo un lugar mejor.

¿Quién puede llegar a sentirse con el derecho de rechazar a otro por determinadas condiciones físicas, sociales o raciales? Lamentablemente muchos, por eso es que al mundo lo rigen una gran cantidad de líneas imaginarias que nos separan como hermanos y nos obligan a vivir alimentando el odio.

Esta historia te hará estremecer porque de inmediato reconocerás el grandioso espíritu que tiene esta pequeña inocente, que comenzó su vida como tantos otros, siendo víctima de un mundo cruel con pocas esperanzas de hallar la felicidad o al menos la calidad de vida mínima para alcanzar un estado de bienestar aceptable.

Su nombre es Vasilina y su historia comienza en un frío y oscuro cuarto de un hospital ruso. El personal médico recuerda que como una especie de presagio de que algo poco común ocurriría, ese día llovió con gran intensidad, en el lugar se respiraba un aire húmedo que dejaba a su paso un halo de tristeza y desesperanza, la inequívoca señal de los desafortunados.

Su madre biológica, oriunda de Swerdlowsk – Rusia, esperaba a su hija con ansiedad, quería tenerla ya entre sus brazos y dar comienzo a la nueva etapa que le esperaba al lado de su bebé. Pero las cosas no salieron como ella esperaba y como tanto planeó.

El día del parto llegó y los médicos que asistieron el nacimiento se rehusaron a mostrarle a la madre la niña, se los notaba inquietos e inseguros en las excusas que daban y finalmente dijeron que por procedimientos establecidos por el hospital debían llevarse a la bebé a una habitación especial.

De inmediato la madre de la recién nacida intuyó que algo malo estaba pasando. Exigió ver a su hijita y los médicos le respondieron que debía esperar a que alguien del pabellón de psicología se hiciera presente y la acompañara en lo que se convertiría en un momento crucial en la vida de ambas, madre e hija.

Ella seguía sin entender qué estaba pasando y no podía imaginar para que demonios tenía que estar presente una psicóloga en el momento en que le presentaran a su bebé.

Su sexto sentido no le fallaba, su bebé no había nacido como se esperaba y los médicos sabían que su vida estaría marcada por el rechazo, por eso no querían que ella la viera sin contar con el apoyo de un profesional en salud mental como guía de lo que sin dudas sería el mayor impacto de su vida.

El equipo médico del hospital le explicó que efectivamente su hija tenía una enfermedad congénita que le había causado una malformación durante el proceso de gestación y que ella debía tomarse las cosas con calma, hicieron seguir a la psicóloga y esta intentó que la madre mantuviera el control cuando a su bebé la trajeron ante ella.

Sin embargo, su intolerancia al verla venció su amor y pidió que la retiraran de su vista, huyó del hospital apenas tuvo al oportunidad dejando a su nenita recién nacida atrás.

Sus acciones resultan sumamente dolorosas, porque un bebesito no tiene nada más en el mundo, es tan indefenso y frágil que sin el amor de una madre su almita inocente muy probablemente no resistirá y preferirá regresar al lugar de donde proviene o si sobrevive, lo hará marcado por el cruel desamor.

La madre de forma inaudita no pudo lidiar con la discapacidad de su hija, se aterró al darse cuenta que la pequeña había nacido sin su brazo izquierdo y en el derecho tenía en vez de brazo una mano con dos dedos y cruelmente la abandonó.

El hospital sabía muy bien que ese era el riesgo por eso retrasaron tanto el momento de mostrársela y lamentaron que la madre no sintiera un poco más de empatía por su hija, no les quedó otra opción que trasladarla a un orfanato. Allí la recibieron y publicaron en Internet su doloroso caso.

Afortunadamente, Chris y Elmira Knutzen, una maravillosa pareja de padres residentes en Moscú conocieron su caso y emprendieron un larga y difícil batalla por adoptarla.

Tuvieron que pelear en innumerables juzgados porque Chris al ser estadounidense tenía prohibida la adopción de un menor ruso producto de una tonta ley que no permite que extranjeros de países en donde el matrimonio gay es legalmente válido, adopten a un niño nacido en territorio ruso.

Pero al fin, luego de demostrar que su matrimonio era uno concebido de la forma tradicional y que ya tenían hijos propios e incluso otro adoptado que padecía de un fuerte trastorno mental, lograron que se les otorgara la paternidad de la hermosa Vasilina.

Ahora la nena tiene dos añitos, ya sabe comer por su propia cuenta e irradia luz en toda la habitación en la que se encuentra.

Sus padres dicen que es una niña muy fuerte y especial y que su madre biológica renunció al privilegio de haber tenido a una niña con espíritu inquebrantable y fortaleza sin igual a su lado. Están absolutamente felices y orgullosos de haberla adoptado… y ella por supuesto lo devuelve todo con hermosas sonrisas.

En el siguiente vídeo, hecho por la madre adoptiva de Vasilina en un día cotidiano, se puede apreciar cuan fuerte es esta hermosa nena, que lejos de sentirse limitada por su discapacidad, abraza la vida con su gran sonrisa.

No olvides compartir esta historia, porque es un claro ejemplo de como una buena acción, desinteresada y loable, pueden cambiar radicalmente la vida de alguien que injustamente parece marcado con la señal del rechazo y el sufrimiento que este conlleva.

Fuente: DailyMail.