Diputados en Suiza ganan menos que un profesor y viven de forma sencilla

Mira cómo son los lugares en donde duermen, todo por la buena optimización de los recursos del Estado.

Siendo el tercer país más desarrollado del mundo, Suiza es un ejemplo de como no es necesario vivir de la política para hacer bien el trabajo público, lección que necesita aprender con urgencia América Latina, en donde los diputados de los diferentes países ganan sueldos desproporcionados, gigantescos, en comparación con los ciudadanos promedio. Como si esto no fuera ya un hecho repudiable, la corrupción en dichos países es enorme, contrario a Suiza, donde ganan menos y no roban recursos públicos.

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Puntualicemos, los miembros del Parlamento ganan anualmente unos 60.000 euros, poco más que el salario mínimo del país, el cual es de 50.300 euros. Este tipo de salarios lo ganan personas que ejercen oficios como conductores, secretarias, profesoras de jardín infantil, policías, carpinteros y carniceros. Profesores, médicos, abogados o ingenieros ganan mucho más que eso.

Claro está, que el salario de los 60.000 euros lo devengan si asisten a todas las sesiones que programa el Parlamento, ya que el cálculo para hacer el pago se hace de acuerdo a las horas trabajadas. Es decir, si el político no asiste a una plenaria o a cualquier otro espacio que demande su trabajo, simplemente no le pagarán esas horas.

Tampoco tienen beneficios extravagantes como por ejemplo jubilarse habiendo prestado tan sólo por cuatro años sus servicios al Estado y así se jubilen luego de toda una vida trabajando en el sector público, las jubilaciones no son millonarias como pasa en nuestros países latinoamericanos; de la misma manera, no tiene coches de lujo, ni de ningún tipo, simplemente no tiene coches pagados por el Estado, si necesitan uno tendrían que utilizar el que se compran con su propio dinero; no tienen seguridad privada, ni guardaespaldas; mucho menos cubren las cuentas por gastos de representación ni nada por el estilo.

Otra razón de que su salario sea tan bajo es porque su trabajo no es considerado de nivel profesional, para los suizos ser político está más relacionado con la vocación del servicio a la comunidad y el interés por el bien común que con una profesión que se estudia y se ejerce con fines de realización económica.

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Adicionalmente, el trabajo de los parlamentarios se lleva a cabo en menos de la mitad de la jornada laboral, por lo que no consideran justo de ninguna manera que sea pagado con más dinero que el que representa el salario mínimo. Es más, la gran mayoría, sino todos, los parlamentarios suizos conservan el trabajo que tenían antes de ser elegidos por sus compatriotas para representarlos y los ejercen de manera paralela a sus funciones públicas, en consecuencia, estas personas viven sobre todo del salario de dicho trabajo y no de lo que devengan como servidores públicos.

Por ejemplo, Guy Mettan, diputado y ex presidente del Parlamento de Ginebra, es la mejor expresión de la sencillez de los políticos suizos. No tiene auto y llega todos los días puntualmente a trabajar en scooter, cuando el clima no se lo permite, con humor comenta que lo lleva su conductor, es decir, el conductor del autobús que toma.

El político, que lleva más de 18 años sirviéndole a su país desde el sector público, confirma que sólo el presidente del Parlamento tiene un coche oficial a su disposición, pero lo puede utilizar únicamente para trasladarse a eventos importantes y siempre que sea en representación de su posición política y no de manera personal.

También corrobora que es indispensable firmar con su puño y letra la asistencia porque no les pagaran las horas que no estén registradas y lo más asombroso, al igual que sus compañeros, vive de su profesión como periodista y no de la política.

Pero Suiza no es el único país europeo con políticos ejemplares, mira en el vídeo a continuación cómo viven los funcionarios públicos en Suecia.

Conclusión, tenemos mal acostumbrados a nuestros políticos latinoamericanos, nos tienen viviendo a nosotros, los ciudadanos, en la pobreza, regalan nuestros valiosísimos recursos naturales y encima de todo se enriquecen con su salarios y beneficios, para ellos, no todos por supuesto, pero la mayoría, ejercer la política no es una vocación de servicio comunitario, es un negocio.

Despierta hermosa América Latina, despierta!

Fuente: Swissinfo, Wikipedia, Facebook.