Esta perrita estaba a punto de morir de hambre, hasta que un ángel la encontró



La labor animalista, al igual que aquellas que se dedican a ayudar a los enfermos, a los ancianos y a los niños sin hogar, es una de las actividades más bonitas y admirables que un ser humano puede desempeñar, pocas cosas le dan más significado a la existencia que ponerla al servicio de alguien que se encuentre en necesidad.

Personas que dedican su vida a esto, merecen toda nuestra admiración y apoyo.

Sin embargo, para estos luchadores, que lejos de perseguir su propio beneficio económico se esfuerzan día tras día para ayudar a seres indefensos como los animales, desempeñar su trabajo se convierte en una labor titánica a la que se enfrentan siempre con pocos recursos y que pese a sus enormes esfuerzos no logran atender lo suficiente como para sentir que su propósito de acabar con el sufrimiento animal se vea en alguna medida cumplido.

Y esta situación no cambiará hasta el día que no exista mayor compromiso de todos nosotros, pero en especial de los gobiernos, que deberían ser obligados a brindar recursos técnicos y económicos que les permitan llevar sus acciones a un nivel suficiente como para impactar la realidad de los millones de peluditos que se encuentran en estado de necesidad.

No obstante, cada animal que estas personas rescatan, es una vida que sacan del infierno para darle una oportunidad de vivir bajo la felicidad de un techo y la indescriptible satisfacción de recibir amor, por ello su labor no se puede comparar con nada menos que con la de un héroe, un héroe de carne y hueso, real.

Takis es uno de ellos, una persona que abandonó el egoísmo y decidió dedicar su tiempo y recursos a rescatar animales de la calle. Poco a poco y con mucho esfuerzo logró establecer en una ciudad al sur de Creta en Grecia, un refugio al que llamó Takis Shelter. Allí le abre espacio a cada animal que logra rescatar, lo alimenta, lo cura y lo rehabilita con el fin de darlo en adopción.

Por supuesto, el tema de la adopción no se lo toma a la ligera porque de nada sirve salvar un animal para entregarlo a alguien que producto de diversas circunstancias termine de nuevo abandonándolo o peor, aún maltratándolo. Por ello, a los aspirantes a adoptar uno de sus animalitos les hace un estudio para determinar que tan aptos son para asumir la responsabilidad de cuidar de una vida, una vida que tiene un pasado de tristeza, maltrato y sufrimiento y que necesita más que nada una oportunidad para ser feliz.

Lamentablemente, no existen tantos aspirantes como animales necesitados y muchos de ellos no logran encontrar un hogar, por lo que deben permanecer hasta el fin de sus vidas en el refugio. Continúa en la siguiente página…