Este hombre sin hogar lloraba pidiendo encontrar a su familia, ella apareció para ayudarlo

Luego de orar y pedir con toda su fe, la vida le envió este ángel para ayudarlo a reunirse con sus seres queridos.

El pasado mes de julio, la pareja conformada por Randi Emmans y su novio, John Suazo, se encontró con una impactante sorpresa en Los Ángeles, California, lugar en el que residen.

Una noche tranquila, Randi salió del edificio donde vive con John para sacar a su perrito, pero, muy cerca a la entrada se encontró con un hombre mayor que hablaba solo y revelaba tristes detalles de su vida sin que nadie lo escuchara. 

El monólogo que el hombre sostenía inquietó y emocionó tanto a Randi que decidió llamar a John para acercarse al sujeto y conocer un poco más su historia. Lo que la mujer no sabía es que ese momento tan particular cambiaría sus vidas y, también, la del desconocido.

«Todo lo que ven es una persona que no tiene hogar y no tiene a nadie a quién llamar».

El monologo que estaba escuchando Randi fue lo que verdaderamente la hizo detenerse. De inmediato, una sensación de tristeza profunda la invadió al escuchar como el hombre se refería a lo solo que estaba y a lo mucho que necesitaba volver con su familia. 

Decía cosas como ‘Todo el mundo me mira fijamente. Soy un hombre educado, pero todo lo que ven es una persona que no tiene hogar y no tiene a nadie a quien llamar. – Dijo Randi a The Washington Post.

Cuando John llegó a la escena, Randi se sintió con más confianza para acercarse y entablar una conversación con el hombre. De inmediato, se dieron cuenta de la difícil historia que enfrentaba: se hacía llamar Franklin Mitchell y había llegado a Los Ángeles proveniente de Charleston en 1999 para vivir con una de sus tías, sin embargo, la vida en la ciudad y el consumo de drogas y alcohol, le habían jugado una mala pasada, dejándolo sin hogar y alejándolo de todos sus seres queridos. 

A pesar de haberlos visto por solo unos minutos, Franklin tuvo la confianza para sincerarse pues Randi y John se habían mostrado abiertos a escucharlo sin juzgar, algo que no le había pasado en ocho años viviendo en la calle. Con esa seguridad puesta en la pareja, se atrevió a confesarles que su nombre real era Pedro Reid, tenía 54 años y había quedado en la calle después de una relación sentimental que no había funcionado. Aunque la esperanza lo había abandonado, se sentía confiado en que volvería a ver a su familia.

John y Randi me vieron como algo más de lo que todos los demás me veían: simplemente una persona sin hogar que vive en las calles. Ellos creyeron en mí, a pesar de la situación en la que me encontraron. – Relató Pedro a The Washington Post.

«La idea de reunirme con mi familia siempre estuvo en mi mente».

De inmediato, Randi y John se pusieron en acción. Randi, que administra una organización benéfica que proporciona los elementos necesarios de supervivencia para personas sin hogar cada diciembre, recordó que había guardado una de las maletas que se encargan de entregar y se la dio a Pedro, dándole dentro de ella comida, agua y elementos de aseo y de primera necesidad para los días duros en la calle, sin embargo, el hombre se había metido en el corazón de ella y quería hacer algo más. 

Randi usó las redes sociales para dar a conocer una primera petición en Facebook donde se encargó de contar un poco la situación de Pedro. Con esa publicación no solo aseguraba ayuda para encontrar a la familia del hombre, también abría un fondo de donaciones para empezar a recoger dinero para las necesidades básicas del señor y para volver a reunirlo con su familia.

Con el increíble apoyo de Internet, la pareja logró recaudar más de 6.000 dólares en menos de 72 horas y pagar un hotel por una semana para Pedro, además de ropa nueva, un celular y comida.

Desde ese momento se dedicaron a buscar la dirección de la abuela de Reid en Charleston, el lugar donde había crecido. Después de muchas llamadas a números que no coincidían, por fin lograron encontrar a la ex esposa de su tío que, de inmediato, los vinculó con la familia. 

John comenzó a contarme lo que sucedió entre ellos y Pedro y supe de inmediato que estaba hablando de mi sobrino. Por más de 20 años, habíamos estado orando y creyendo que un día lo encontraríamos y finalmente llegó el día. Esto es un milagro. – Confesó Pierre Grant a The Washington Post.

Él y su hermana, la mamá de Pedro, se enteraron y no podían parar de agradecer por lo que consideraban un milagro: la última vez que habían tenido algún rastro de él había sido en 2010 cuando mandó su última carta desde prisión, donde entraba y salía constantemente por delitos menores relacionados con su el consumo de sustancias psicoactivas.

Su mamá, que lo tuvo a los 15 años y hoy en día se encuentra en Texas, incluso llegó a comentar que pensó que había muerto.

Después de la inmensa sorpresa, su tía y una de sus primas residente en Atlanta, viajaron por medio de los fondos que habían sido donados a través de Randi y John y, finalmente, el 7 de agosto, los tres pudieron reunirse en Hollywood donde Pedro no podía contener las lágrimas por encontrar de nuevo a quienes habían sido su pilar, incluso en la distancia. 

Ahora, el hombre se encuentra en Charleston con su familia esperando que su mamá pueda viajar hasta el lugar para sentirse completo de nuevo después de 20 años de mucho sufrimiento. Su espíritu amable y educado fue el que lo ayudó a sobrevivir en la hostilidad de las calles, sin embargo, afirma que se rehabilita para hacer sentir orgullosos a Randi y John porque sin ellos, nada hubiera sido posible. 

Por ahora, la familia de Pedro ha tomado la decisión de ayudarlo a través de un fondo de donaciones, por lo cual, si deseas apoyarlo puedes ir al siguiente enlace.

Fuentes: Randi Emmans, The Washington Post.