Este niño se salvó de ser secuestrado gracias a su reloj





Aiden de nueve años de edad salió, como solía hacerlo todas las tardes, de su casa rumbo a verse con un amigo que vivía relativamente cerca a su hogar. Se ponían cita luego de la escuela para jugar juntos y pasar el rato. Para llegar a la vivienda de su amigo debía caminar unas cuantas cuadras y pasar un parque concurrido.

Pese a recorrer esta distancia casi todas las tardes y a estar a plena luz del día, un hombre intentó secuestrarlo. Aiden relata que se percató de la presencia de un coche que se mantenía detrás de él a mínima velocidad guardando una cierta distancia. El hecho no le gustó y de inmediato prendió sus alarmas.

El chico aceleró el paso y giró en una esquina que lo desviaba de su camino para comprobar si el auto dejaba de seguirlo, pero no fue así pues la situación continuó igual, la sospechosa camioneta seguía detrás suyo.

Fue entonces cuando supo que debía huir.

Corrí tan rápido como pude, pero me tropecé y me caí y me atrapó. — dijo el pequeño.

El hombre al darse cuenta que el niño ya había notado su presencia y que se disponía a huir, se bajó del auto, lo persiguió y lo atrapó. A continuación, lo obligó a subirse al asiento trasero del vehículo, lo despojó de sus pertenecías, incluido su teléfono, y arrancó el auto.

Por varias cuadras el menor de 9 años de edad le suplicó al hombre que lo dejara en libertad, le aseguró que él no le diría a nadie pero que por favor lo soltara. Como era de esperarse el hombre no quiso oír las suplicas del niño y continuó su camino a alta velocidad.

Aiden sabiendo que las cosas no iban a acabar bien, con una determinación y una valentía sorprendentes para su edad, decidió saltar del coche en movimiento.

La caída fue considerable, sufrió varias raspaduras en su piel y se torció un tobillo. Pese al dolor que sentía, se incorporó de inmediato y corrió tan rápido como pudo para llegar a un contenedor de basura donde se escondió.

El hombre frenó el vehículo, se bajó y comenzó a perseguirlo, sin embargo el chico logró perderse de su vista.

No obstante, el sujeto no dejaba de buscarlo y Aiden sabía que era cuestión de tiempo para que lo volviera a encontrar. Relata que en ese momento sintió mucha angustía pero entonces recordó que estaba usando un smartwatch.

Le ordenó a su reloj inteligente que llamara a su madre, no fue ella quien contestó sino su padrastro, quién en breves momentos llegó al lugar a auxiliarlo.

Lamentablemente, el hombre que intentó secuestrarlo al ver que el padrastro llegó corriendo, huyo del lugar y no pudo ser capturado, sin embargo, testigos lograron identificar la placa del vehículo y las autoridades ya fueron informadas.

Es cierto que la tecnología en exceso puede ser perjudicial, sobre todo para los niños, pero bien administrada puede serles de mucha utilidad para sortear situaciones de peligro.

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