Su hijo se manifestó a través de un pajarito para hacerle saber que aún está a su lado



La experiencia que vivió Marie Robinson, una madre británica, en un especial encuentro con su hijo quien se fue al cielo, para muchos será una mera coincidencia, nada de importancia, pero para aquellos que ven con ojos más profundos la vida sabrán que se trata de algo no sólo místico, milagroso, sino también extremadamente conmovedor.

Yo siempre he pensado que una de las cosas más duras por las que un padre puede pasar, es perder un hijo, jamás se está preparado para ello. Presenciar la muerte de alguien que amamos es muy doloroso pero cuando se trata de un hijo son muchos los sentimientos que se encuentran; entre ellos el de la culpa porque sabemos que codificado en lo más profundo de nuestro ser, está la noción del deber de protegerlos, de asegurarnos su supervivencia, verlos morir significa perder una parte de ti, significa un fracaso y una contradicción existencial.

Lo que le sucedió a Marie es algo que para muchos ojos será simple y pensarán que hasta estúpido, pero para una madre que está en la tumba de su hijo, que ha rogado por una señal y sucede algo de una naturaleza tan conmovedora es completamente sobrecogedor, mágico y maravilloso.

Aquí el tema no se enfoca en creer o no creer, simplemente en tratar de ver manifestaciones de amor más allá del limitado entendimiento de nuestra razón, o al menos, así fue para Marie Robinson, una mujer de 45 años de edad oriunda de Hampshire – Inglaterra. Ella tuvo que enfrentarse a la prueba más dura que una persona pueda vivir: la muerte de su hijo.

Marie tuvo tres embarazos completamente sanos y normales de los cuales nacieron sus hijas mayores, pensaba detenerse allí y quedarse sólo con las tres niñas, pero el destino no tenía los mismos planes y al cabo de unos años volvió a quedar embarazada de nuevo. Como un guiño a lo poco que somos capaces de controlar en nuestra vida, luego de que pensara no tener más hijos, su nuevo embarazo le tenía una sorpresa completamente inesperada.

Estaba esperando gemelos, ambos varones. Ahora ya no sólo tenía a sus tres hijas sino que tenía cinco hijos en total, tres niñas y dos niños. El embarazo, aunque muy diferente a los primeros, se desarrolló con normalidad, eso si, su vientre era gigantesco, pero cómo no? si allí estaban creciendo a grandes pasos dos hermosos bebés.

Finalmente, luego de una espera de nueve meses, los gemelos Jack y Liam nacieron y toda la familia les dio una hermosa bienvenida… Continúa en la siguiente página…