Joven deprimido está a punto de hacer una barbaridad cuando escucha una voz que le dice “sígueme”





Luke Keller encajaba perfectamente en el prototipo del estudiante americano popular. Era un destacado atleta, medía 1.83 m. , pesaba casi 100 kilos y era tan apuesto que las chicas lo perseguían sin cesar, le iba bien en las asignaturas y su familia lo rodeaba de apoyo y cariño. Su gran pasión era jugar al fútbol.

En sus momentos de más aceptación y gloria, jamás pensó que un accidente pondría un pare en su camino de la manera más seca y drástica. Jugando un partido se lesionó gravemente, se le rompió un tobillo y se fracturó la muñeca también, necesitó de seis cirugías en total para poder volver a mover ambas articulaciones de nuevo.

Sin embargo, durante el periodo post-operatorio una agresiva bacteria ingresó a su cuerpo y le produjo una infección potencialmente mortal, estuvo internado en el hospital con cuidados intensivos durante meses intentando recuperarse, pero los médicos decían que sus probabilidad de salir adelante eran muy escasas, adicionalmente, en el caso que lograra sobrevivir no creían que pudiera volver a jugar jamás.

Esta noticia fue devastadora para el joven ya que su vida eran los deportes. Finalmente logró vencer la infección y regresó a su hogar, pero las cosas nunca más volvieron a ser igual.

La depresión por ver a su equipo jugar sin él y frente a un escenario en el que ser jugador profesional se alejaba cada vez más, sus ganas de continuar se agotaban a gran velocidad. Durante un año estuvo asistiendo a grupos de apoyo y terapias psicológicas, pero nada lograba hacer que se sintiera mejor hasta que un día hizo catarsis.

Volviendo de la escuela encontró una lista de su madre donde le daba las instrucciones sobre los deberes que tenía que realizar esa tarde, sin ánimo se dispuso a empezar la primera de ellas que era cortar el césped. Mientras lo hacía, el pensamiento de tomar su propia vida lo invadió, llevaba días pensando en ello, pero en ese momento se hizo más fuerte que nunca.

Aunque Luke no creía en Dios en lo absoluto, en medio de un instante de sosiego, miró al cielo y dijo:

Dios, si eres real. Si eres lo que la gente dice que eres, entonces dime algo porque hoy voy a tomar mi vida. Si eres real, te necesito ahora

Tan sólo pasó un segundo cuando escuchó una voz que le dijo “sígueme”. Esta voz no venía de ningún lugar en particular, era como si invadiera todo el espacio al rededor. Sintió que el sonido atravesaba todo su cuerpo y lo inundaba de un sensación indescriptible.

El joven cayó de rodillas y comenzó a llorar. A partir de ese momento su vida cambió.

Se propuso volver al equipo, así fuera jugando en otra posición y después de meses de esfuerzo lo logró y no sólo eso, se vino su mejor temporada de juego.

Desde la experiencia que tuvo por cada anotación que hacía, se arrodillaba en el suelo y apuntaba con su dedo al cielo, como muestra de agradecimiento a Dios, que él consideraba, le había salvado la vida.

Dios, esto es lo que me diste, estoy viviendo mi vida por ti. Todo lo que haga, lo haré por ti. — Declaraba en cada juego Luke.

Cuando pensó que no habría un momento que le hiciera sacudir su espíritu una vez más, se enfrentó de nuevo a una situación inspiradora.

Debido al gesto que hacía durante la celebración de sus anotaciones, los jueces de los partidos comenzaron a incomodarse y a manifestar que su actitud era antideportiva y que podía molestar a algunas personas, por lo que le dijeron que si continuaba haciendo las señas, sería expulsado del partido y sancionado por un periodo.

Pero Luke no estaba dispuesto a dejar de agradecer a Dios porque lo había puesto de nuevo en su camino, así que ignoró las amenazas. En el siguiente partido, luego de hacer dos anotaciones, le advirtieron que sería la última vez, vino la tercera anotación y cuando estaba dispuesto a abandonar el juego con lágrimas en sus ojos, miró a la tribuna y vio a todo el público haciendo su señal de celebración, como muestra de apoyo.

En ese momento se sintió tan conmovido y emocionado como la vez que escucha la misteriosa voz y agradeció a la multitud por solidarizarse con él.

Fuente: DailyTimes.

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