Lo atropellaron, lo hirieron y con indiferencia lo dejaron pasar sus días en medio del dolor



En un mundo tan marcado por el egoísmo, la violencia y la falta de empatía, es grandioso encontrarse con historias como estas, inspiradoras, que nos ayudan a no perder la fe en la humanidad y que nos instan a creer que aún quedan personas que pueden hacer de este, un planeta más justo para todos.

John Lochlan vivió muchos años en la calle, donde sufrió todo tipo de agresiones y maltratos, además del frío, el hambre y la soledad que caracterizan la vida de aquellos que no tienen la fortuna de contar con un hogar.

En una ocasión resultó herido de bala por encontrarse en medio de una disputa entre dos pandillas que se enfrentaban en la calle donde él dormía esa noche. En otro momento, un auto lo atropelló y su conductor ni siquiera se detuvo para ayudarlo y llevarlo a un centro asistencial donde pudieran atenderlo, simplemente lo dejó allí botado.

De este último incidente, quedó como consecuencia una fractura en su espalda que le impedía caminar. A partir de allí tuvo que usar una silla de ruedas para poder moverse. Adicionalmente, con el tiempo desarrolló una fuerte infección en sus piernas y su estado era en general muy malo.

Pero su vida cambió cuando Lolly Galvin se cruzó en su camino. Ella es una gran mujer, fundadora de una organización benéfica llamada “Proyecto Dignidad” que se dedica a ayudar a las personas de la calle, regalándoles cortes de pelo gratis y kits de aseo personal, con la intención de que se puedan sentir mejor con ellos mismos y tal vez se motiven para mejorar sus vidas. También tratan de ayudarlos en sus necesidades más urgentes, sobre todo en cuanto a su salud.

Al principio ella le ofreció un corte de pelo, pero él la rechazó de manera tajante. Para ese momento John había perdido por completo su fe en las personas y sentía, por experiencia, que la gente sólo se acercaba a él para hacerle daño. Además, estaba sumido en una total depresión que le impedía incluso buscar ayuda para aliviar el terrible dolor que sentía en sus piernas.

Era como si simplemente hubiera perdido su voluntad de vivir.

Dos semanas después de su primer encuentro con Lolly algo lo impulsó a pedirle ese corte que anteriormente ella le había ofrecido y fue así como una hermosa amistad comenzó.

Por supuesto John en un inició se mostraba desconfiado y hasta un poco grosero con ella, pero poco a poco esta valiosa joven supo ganarse su confianza y amor.

Ella cuando conoció su situación, se conmovió mucho y se propuso ayudarlo para que mejorara su vida. Lo sacó de las calles y con donaciones lograron recolectar el dinero para operar su columna y tratar las infecciones de sus piernas.

El cambio en este hombre fue impresionante, además de que logró caminar nuevamente.

Esta historia es una muestra de lo que puede hacer un poco de amor y como las personas que viven en las calles, detrás de sus ceños fruncidos y sus actitudes ásperas, sufren lo indecible y lo seguirán haciendo hasta que dejemos de verlos con indiferencia.

Mira en el vídeo a continuación la hermosa e inspiradora transformación que logró John de la mano de Lolly y compártela porque todos necesitamos volver a creer en las buenas acciones.