Mamá vio cómo su hijo de 6 años fue avergonzado públicamente por sus maestros

Su hijo había sido puesto en detención por haber llegado tarde, pero su indignación fue absoluta al ver el tipo de castigo al que había sido sometido.

Nadie puede negar que la labor de educar es una ardua tarea para la que en realidad nadie está cien por ciento capacitado o preparado y en el intento de llevarla a cabo se puede cometer muchos errores. Sin embargo, debería siempre ser el sentido humano el que guíe a los maestros, profesores y educadores para así evitar caer en injusticias o malos tratos.

El pequeño Hunter Cmelo de seis años de edad recibió por algo insignificante un castigo que indignó a todo su comunidad y que puso sobre la mesa nuevamente la vieja discusión sobre los límites que deben tener los maestros al momento de ejercer cualquier tipo de represión con el ánimo de enseñar a nuestros niños, pues a veces pierden el norte al imponer su autoridad  y sus acciones rayan, no con la formación, sino con la humillación.

Facebook/McClease-Kelly

Los hechos ocurrieron en la primavera del año 2015 en la escuela primaria Lincoln en Grants Pass, Oregón luego de que el niño hubiera llegado un minuto tarde a clases debido a que el auto de su madre, Nicole, se hubiera averiado por sexta vez en los últimos meses.

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Lamentablemente el vehículo era de un modelo demasiado viejo y la familia no contaba con el dinero para reemplazarlo por uno nuevo que les evitara los inconvenientes que estaban viviendo. La madre sabía que el retraso producido por el viejo auto le iba a costar a su hijo una detención, pero no pensó que las cosas se irían a tal extremo.

Sabiendo que era un poco tarde dejó al pequeño en la escuela y se dirigió hacia su trabajo, pero se le ocurrió pasar al medio día a visitar a su hijo con el ánimo de ver cómo se encontraba, lo que vio cuando llegó al comedor de la escuela la hizo enfurecer de indignación.

Encontró a su hijo Hunter comiendo sólo en una mesa, aislado por un cartón que impedía que tuviera siquiera contacto visual con sus compañeros y con unos recipientes sobre la mesa escritos que ostentaban la letra D indicando su condición de detención.

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Resulta que los profesores y directivos de la escuela habían determinado que el castigo apropiado por llegar un minuto tarde a clases, era separar al niño de apenas seis años de edad, de sus amigos y obligarlo a comer en una mesa completamente apartado.

Nicole encontró a Hunter llorando debido al castigo, por lo que decidió tomarle unas fotografías y llevárselo de allí. Ella llegó muy ofuscada a su casa donde le mostró a su madre, Laura Hoover, las imágenes y le contó lo sucedido, quien de inmediato las subió a su perfil de Facebook, denunciando los hechos, pidiendo a los padres que se solidarizaran con su familia y llamaran a la directora del establecimiento educativo, exigiéndole que no vuelva a exponer a ningún niño a tal humillación.

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Su petición dio resultado, pues toda la comunidad se unió a la causa y ejercieron tanta presión a la escuela que los directivos y profesores tuvieron que lanzar un comunicado ofreciendo disculpas y comprometiéndose a nunca más ejercer este tipo de castigos desmesurados.

Pero la cosa no paró allí, pues sus vecinos, amigos y personas lejanas que conocieron las razones por las cuales el niño llegaba tarde a la escuela, quisieron ayudar a la familia a resolver el problema de raíz, por lo que reunieron fondos y les compraron un nuevo auto. Si bien no es último modelo, funciona perfectamente.

Y es así como el caso de Hunter sirvió para hacer que una escuela sirviera como ejemplo de lo que no se debe hacer a la hora de ejercer autoridad sobre sus estudiantes y además unió a una comunidad entorno a una noble causa.

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Fuente: OregonLive, ABCNewsDailyMail.