Mujer le escribe una carta abierta a su suegra “Yo soy la que esta mal”

Se quejó de su suegra muchos años, un día ella partió de este mundo y entendió muchas cosas.

Las nueras dicen: “que difícil es lidiar con las suegras” y las suegras dicen: “que difícil es lidiar con las nueras”, verdad? Pues lidiar con cualquiera es difícil! es uno de los retos que tenemos como comunidad, debemos lograr hallar valor en cada uno de los que nos rodean, tener paciencia y no esperar a que ya no estén para agradecerles lo que hay que agradecer y explicarles lo que hay que explicar.

Pues este no es el caso de Tina, la mujer que escribe la siguiente carta. Lamentablemente entre nuera y suegra existió una relación de rivalidad y ahora que la muerte se la ha llevado, es el momento de decirle todo lo que piensa de ella.

Lee a continuación la transcripción de la carta originalmente escrita en inglés y no esperes demasiado para hacer la tuya, no permitas que esa persona parta sin oír tus palabras:

Siempre me quitaste mi lugar. Les diste todo lo que querían. Nunca les dijiste que no cuando pidieron algo. Una segunda ración de postre. Dulces antes de la cena. Unos cuantos minutos más en el baño. Dinero para comprar helados.

“Como luché para mostrarte respeto y aprecio mientras al mismo tiempo me aseguraba de que no echaras a perder mis hijos. Pensé que los convertirías en unos “egoístas”, dándoles todo lo que querían. Pensé que nunca aprenderían a esperar, a compartir, porque les concediste sus deseos en cuanto abrieron la boca.
Cargabas en brazos a  cada uno de mis hijos mucho después de que se durmieran. ¿No entendías que necesitaba que aprendieran a dormirse por su cuenta?

Los complaciste en el instante justo en que se empezaban a quejarse. ¿Cómo iban a aprender a autocalmarse?

Les compraste los mejores y más caros regalos en sus cumpleaños y en Navidad. ¿Cómo podría competir contigo? ¿Cómo crees que se siente el saber que los mejores regalos, los que más emocionan, no son de sus padres?

Y como amaban pasar las tardes contigo. Preparaste sus comidas favoritas para la cena – tres comidas diferentes para tres chicos diferentes. Y venían con una pequeña sorpresa. Un regalo, un dulce o un detalle especial. Yo no quiero que te asocien con regalos y dulces. Pensé que debían amarte por ti misma. Traté de decirle esto, pero no me escuchaste. Continuaste dándoles gusto de todas las maneras posibles.

Pasé mucho tiempo preguntándome por qué hiciste todas esas cosas y cómo podría lograr que disminuyeras un poco tu velocidad. Sé que se supone que las abuelas “malcrían a los niños” y luego los mandan a casa, pero lo tuyo era… ridículo.

Hasta que te fuiste…

Tuve que abrazar a mis hijos y decirles que su abuela había muerto. No parecía posible – se suponía que ibas a estar allí para todos los otros momentos especiales: proms, graduaciones, bodas. Pero perdieron a su abuela demasiado pronto y de un momento para otro. No estaban listos para decirte adiós.
Durante los años en que deseaba que dejaras de malcriarlos, nunca pensé en lo mucho que los amabas.

Tanto, que se los demostraste de todas las formas posibles. Tus preparaciones. Los regalos. Las golosinas y los dulces. Tu presencia. La forma en que recordabas todos los detalles de un momento especial, se tratara de una atrapada perfecta en el campo de juego o una dulce y ligeramente desentonada nota cantada en un concierto de la escuela. Tu amor de abuela para ellos no tenía límites. Tu corazón pululaba amor de todos los lugares posibles – tu cocina, tu bolsillo, tus palabras y tus brazos incansables.

Es inútil insistir en remordimientos, pero a menudo pienso en todos mis errores. Yo estaba tan equivocada con respecto a la forma en que percibía tu generosidad. Mis hijos, ahora adolescentes, te extrañan mucho. Y no por tus regalos o tu dinero. Ellos te extrañan a ti. Echan de menos correr a darte la bienvenida en la puerta y abrazarte antes de que siquiera puedas reaccionar. Anhelan ver hacia las gradas y ver a uno de sus mayores fans, sonriendo y llamando su atención. Echan de menos hablar contigo y escuchar tus palabras de sabiduría, aliento y amor.

Si pudiera hablar contigo una vez más, me gustaría decir que cada vez que un momento precioso roba mi corazón, cada vez que los veo lograr una nueva meta, y cada vez que me sorprenden con su perseverancia, talento o triunfos, pienso en ti. Y me gustaría que pudieran estar de vuelta… Continúa en la siguiente página…

Vuelve y ámalos por última vez como nadie en el mundo sino una abuela podría. Trae tus dulces y sorpresas. Recompensa con regalos sus más pequeños logros. Prepara minuciosamente sus comidas favoritas. Llévalos a cualquier lugar que quieran ir. Sólo porque los amas.

Oh, cómo deseo de todo corazón que pudieras volver.

Deseo volver a sentarnos durante horas sin fin en las gradas. Volver y ver la decidida postura de mi hijo, su esfuerzo, y sus rituales de ansiedad. Podríamos estudiar su cara, y ambas saber sin lugar a dudas, si se siente confiado, intimidado, con sed o aburrido. 

Deseo volver y escuchar el sonido de su saxofón. Las dos reconoceríamos cuál es su canción favorita sólo con ver sus ojos mientras toca. Verlo cómo mientras se mueve en su asiento, hace contacto visual con la familia y cómo suspira de alivio después del final de cada canción.

Deseo volver y escuchar su voz fuerte en el coro de la escuela secundaria. Deleitarnos con la forma en que canta con todo su corazón y alma. Sus ojos verdes brillan con pasión y luego se cierran suavemente durante las notas más largas.

Podría mirarte de reojo y saber que nadie lo adora como tú o yo.

Vuelve y míralo caminar con su birrete y su toga. Mira como el viento le mueve su pelo sobre la cara e impresiónate conmigo al ver el hombre en que se está convirtiendo. De pie, a mi lado, nos preguntaríamos, sin necesidad de palabras, cómo fue que los años pasaron tan rápido.

Cuanto más tiempo pasa sin ti, más me doy cuenta de que, en cierto modo, nunca te has ido.

Ahora entiendo. Sé que los amabas de todas las formas que podías. Sé que ser su abuela te dio alegría y propósito. Y por supuesto, sé que no se puede volver atrás, pero sí sé que tu amor por ellos siempre permanecerá. Tu amor los formó y los albergaba en formas que no se pueden describir. Tu amor es una gran parte de lo que son y lo que van a convertirse a medida que crezcan. Por esto, y por cada consentimiento y cada regalo, y cada vez que los cargaste demasiado tiempo o los consolaste demasiado, o que les permitiste quedarse despiertos hasta muy tarde, siempre te agradeceré.

Y voy a desear un millón de veces más que regreses y lo vuelvas a hacer todo de nuevo.

Gracias Tina por compartir esta carta, creo que muchas mujeres nos sentimos plenamente identificadas contigo y tus hermosísimas palabras. Te invitamos a seguir a Tina en sus redes sociales: Instagram de Tina.

Fuente: Huffpost