Pequeño de 2 años encuentra regalo de navidad en la tumba de su padre



Danielle y Cody Wells se conocieron en Alabama siendo ambos muy jóvenes, se enamoraron al instante y empezaron a poner en marcha una serie de planes que juntos soñaron realizar en el futuro, tenían una relación muy estrecha, se apoyaban y se manifestaban todo el afecto del mundo a diario. De esta bonita relación nació su bebé Braxton.

Para ese verano iban a casarse, pues querían formar un matrimonio amparado bajo la bendición de Dios, en el cual pudieran criaran a su hijo de la mejor manera.

Cody trabajaba en el departamento de policía y una noche recibió una llamada del centro de operaciones solicitandole que se fuera cuanto antes pues se había presentado una emergencia. Él sin dudarlo salió a toda prisa de su casa.

No había transcurrido mucho tiempo cuando tocaron la puerta de la casa, Danielle pensó que Cody había olvidado las llaves pero cuando abrió era un oficial que traía consigo la más triste de las noticias: el vehículo en el que viajaba su esposo se había estrellado contra un árbol y él había fallecido en el impacto.

Fue así como en un instante una madre perdió al amor de su vida y un hijo de menos de dos años a un padre.

Como costumbre, Danielle y Braxton visitaban una vez a la semana la tumba de Cody, permanecían allí un tiempo, rezaban, le contaban las novedades, le decían cuanto lo amaban y regresaban a su hogar.

Pero ocho meses después de la noche del accidente, en navidad, Braxton recibió un obsequio inesperado.

Mientras se acercaban vio que había una caja envuelta en papel regalo, de inmediato el niño pensó que había sido su papá que bajando del cielo le había dejado allí el regalo para él. La mamá no se atrevió a contradecirlo, pues su sonrisa era lo más importante en el mundo para ella y no estaba dispuesta a romper su ilusión.

El niño abrió su regalo y se emocionó mucho al ver que dentro había varios juguetes, mientras los veía le agradecía a su padre.

Pasado unos días Danielle se enteró que el regalo había sido dejado allí por Chris Blake, el hombre que se había encargado de diseñar la lapida de su esposo y que conmovido con la historia de esta madre y su hijo, había querido hacerles un pequeño obsequio con el cual pudiera tener un poco de ilusión en medio de su perdida.